
Con un abrazo frente a las cámaras de televisión, el asistente técnico de León de Huánuco, Leo Rojas, y el gerente deportivo de la San Martín, Álvaro Barco, dieron por terminado el entredicho verbaol que sostuvieron durante la semana como consecuencia de la bronca durante el partido de ida por la definición del título del Descentralizado 2010.
“Esto es una demostración de que el fútbol nunca se mancha. Pueden haber situaciones y todo pero esto es. Me siento tranquilo y me voy con la cabeza en alto. El fútbol es para hermanar, no para hacer la guerra”, declaró Rojas, quien el miércoles le aplicó un puñetazo a Heber Arriola en medio del desorden que se formó en el estadio huanuqueño.
Dicha reacción ofuscó a Barco, quien lo calificó de “cobarde” y “delincuente”, lo cual desató la cólera de Rojas. “Que diga lo que quiera, yo no me llevo la plata de los clubes", respondió.
Con el gesto amistoso del domingo, las diferencias fueron hechas a un lado.