
El único intelectual de derecha que ha hecho un esfuerzo serio por entender lo qué es el nacionalismo es un conocido profesor universitario y periodista. En enero de este de año publicó, en el diario que él dirige, un interesante artículo titulado EL NACIONALISMO Y SU DESTINO que, lamentablemente, no recibió la menor atención de los gurús del análisis político.
Transcribiré algunas de las afirmaciones hechas en el mencionado artículo, agregando pequeños comentarios.
"Durante el gobierno militar de fines de los sesenta que concluyó con la Asamblea Constituyente (1979) la palabra nacionalismo adquirió una fuerza inusitada como nunca había sucedido en nuestra historia."
El autor llama la atención sobre suceso pero no indica su causa .Le hubiese bastado mencionar la larga cadena de hechos entreguistas en beneficio de las transnacionales, que tuvo su remate en la histórica "pérdida de la página 11".
"Fue un término que destacaba el valor de lo peruano por encima de cualquier otro concepto ideológico, político y económico. Ello no quiere decir que el nacionalismo no haya existido en movimientos políticos anteriores a ese gobierno."
En la segunda oración, el autor advierte que el nacionalismo no es un fenómeno coyuntural sino un movimiento político social con larga historia. Yo agrego, una historia de rebeliones, luchas sociales y resistencia cultural.
"Se inició entonces un proceso de nacionalización e incluso se crearon empresas nacionales que fueron administradas por funcionarios públicos...Pero por otro lado se intentó darle impulso a las empresas particulares existentes y otras creadas por capitales nacionales."
En contra de lo que siempre ha difundido la derecha cavernaria, no es cierto que la nacionalización de los años 70 se redujera al estatismo o a crear empresas públicas. También se favoreció el desarrollo de la empresa privada nacional.
"Este proceso culminó cuando, durante el gobierno de Fujimori, empezaron las privatizaciones producto de la nueva corriente liberal que predomina en el mundo a partir de los años ochenta. Aparece un discurso sustentado en categorías económicas liberales, ahora en una versión conocida como neoliberalismo, tendencia ideológica y práctica político-económica vigente". Y agrega, "en este contexto el discurso nacionalista perdió terreno......pero ha vuelto a reaparecer en algunos países de la región".
Aunque en América Latina el plan piloto del neoliberalismo se experimentó en el Chile de Pinochet (1973), es en la década del 80 cuando se masifica su aplicación. A partir de allí viviremos más de veinte años bajo el dominio neoliberal, con sus variantes fundamentalistas y perniciosas en países como el Perú. Las ideas de Freedeman y la moda de los "Chicago boys" reinaban, parecían inamovibles.
¿Por qué, entonces, ha vuelto a reaparecer el nacionalismo?, es la pregunta que no encuentra respuesta en la reflexión del articulista.
Desde mi punto de vista, olvida considerar que tras "los maravillosos años 90" – como los denomina el Nobel 2001Joseph Stiglitz- el neoliberalismo entró en su fase de agotamiento. Las periódicas crisis económicas, en particular la actual todavía sin solución, han erosionado los cimientos del neoliberalismo y lo ha puesto en cuestión, generando un periodo propicio para el surgimiento y acción de las fuerzas transformadores. Con una izquierda (socialistas y comunistas ) prácticamente inexistente tras el derrumbe del "socialismo real", el escenario –en América Latina- ha sido ocupado por corrientes transformadoras de diversos matices (Hugo Chávez, Evo Morales, Ignacio Da Silva Lula, Rafael Correa, Néstor Kirchner, Tabaré Vásquez, Daniel Ortega, Fernando Lugo, Manuel Zelaya). En el Perú, por el moderno nacionalismo liderado por Ollanta Humala, un militar patriota.
El articulista percibe tal fenómeno latinoamericano; pero, lo hace de manera estrecha al reducir ese amplio movimiento transformador a uno de los casos particulares, a la experiencia venezolana dirigida por el Presidente Hugo Chávez.
"A finales de los años noventa empezó a surgir una nueva corriente nacionalista en Latinoamérica,,,"
"Este nacionalismo es calificado de populista, porque se afirma en la idea superior del pueblo y somete la economía a la política".
"Nace como una respuesta a las políticas neoliberales impuestas en los últimos años y se proclama antiimperialista, sosteniendo que el imperialismo es estadounidense y europeo."
"La tendencia luego se empezó a manifestar en Bolivia con rasgos similares pero con el aditivo del indianismo."
"Pero resulta que el moderno nacionalismo latinoamericano es expansivo, además de afirmativo. Su discurso y práctica van más allá de los límites del Estado-nación en que se desarrolla".
Luego de describir los principales rasgos de la "nueva corriente nacionalista en Latinoamérica" o el "moderno nacionalismo latinoamericano", ubica al Partido Nacionalista Peruano en los siguientes términos:
"Dentro de esta tendencia ("el moderno nacionalismo latinoamericano") se encuentra el partido nacionalista que lidera Ollanta Humala."
Y finalmente, el autor del artículo señala el destino del nacionalismo. Sus afirmaciones sin duda preocuparán a "los dueños del Perú", porque en ellas se reitera que el nacionalismo no es un hecho coyuntural sino un movimiento histórico que trasciende el momento actual.
"El nacionalismo es un atavismo, un tabú que podrá ser superado cuando desaparezcan las naciones, así como desapareció el feudalismo. Este atavismo podrá ser superado en un contexto histórico futuro totalmente diferente, cuando los seres humanos asuman la creencia de una sociedad universal, de una unidad mundial, con un gobierno democrático mundial."
¿Un atavismo? El articulista no precisa en qué sentido. Podría ser un halago para el nacionalismo, si se entiende que recoge lo mejor de nuestra herencia cultural.
¿Un tabú?, ¿en qué sentido? Acaso de un temor que tienen los excluidos o marginados de mostrar abiertamente su identificación con "el nacionalismo" o tal vez del miedo que tienen" los dueños del Perú" cuando escuchan mencionar la palabra tabú " nacionalismo".
Cualquiera que sea la connotación que el articulista le de a las palabras "atavismo" y "tabú", es interesante subrayar lo que sentencia: "el nacionalismo...podrá ser superado cuando desaparezcan las naciones..." .La pregunta lógica es, entonces, ¿y cuándo desaparecerán las naciones?
"Esta meta es a largo plazo y dependerá de hacia dónde se dirige la humanidad. Se logrará a través de la solidaridad y la fraternidad entre todos los pueblos, en donde el valor de lo humano predominará sobre otras creencias". Yo agrego, incluidas las inhumanas "creencias" neoliberales.
En resumen, el único esfuerzo serio aportado por un periodista de derecha como Francisco Miro Quesada Rada, director del diario El Comercio, lejos de descalificar el surgimiento del nuevo nacionalismo peruano lo justifica históricamente y le augura largos años de vida.