
Conscientes del recelo que suscitan los médicos, con su jerga y el brillo pérfido de sus instrumentos, los voluntarios del centro comunal de Calca apenas prestaron atención cuando las mujeres comenzaron a quejarse de que, después del último tratamiento, se les había alterado la menstruación o que, sencillamente, ya no sangraban. Que aguardaran unos días, les dijeron. Y con un guiño de picardía: ¿No sería que estaban embarazadas?
Pero las mujeres de Calca no se habían quedado preñadas ni volverían a estarlo: sin su conocimiento, los doctores las habían dejado estériles. Ya ni volverían a procrear nunca más. La invalidez que se les infligió a aquellas mujeres indígenas serranas no era consecuencia de un descuido. Según se ha revelado, en los años de su mandato, entre 1996 y 2000, Alberto Fujimori -emulando las siniestras prácticas del nazi doctor Joseph Mengele- instauró un plan macabro para frenar el crecimiento demográfico en las regiones más pobres de Perú. Exterminar a los indígenas en los vientres maternos. Nunca se sabrá si fueron millón o más de mujeres indígenas que fueron víctimas de lo que cabría describir, de acuerdo con los códigos internacionales sobre DDHH, como un auténtico genocidio.
Fue el peruano Fernando Carbone, ex -ministro de Salud, quien hizo público un informe que parece inspirado en una de esas películas de horror, en que el villano concibe un plan demencial para crear un mundo a su antojo: entre los años 1996 y 2000, Alberto Fujimori había lanzado una campaña de esterilizaciones masivas, cuya sola mención provoca escalofríos. Sin embargo Fujimori a sus hijas Keiko y Sachi no las incluyó dentro de sus planes macabros de las esterilizaciones masivas de las mujeres indígenas peruanas.
Voluntarias a la fuerza
El llamado plan de Anticoncepciones Quirúrgicas Voluntarias (AQV) se aplicó sobre todo en varios departamentos y en algunas barriadas pobres de Lima. Según consta en la denuncia que hizo el ex -ministro Carbone, el elemento de "voluntarismo" en las siglas del programa fueron de una hipocresía sin límites, ya que las víctimas -en su mayoría mujeres humildes- fueron llevadas a los quirófanos como ovejas al matadero, sin saber lo que les esperaba aunque, en muchos casos, intuyendo lo peor. Los responsables del plan idearon una serie de recursos que incluían insultos, sobornos y amenazas.
¿Con qué derecho Fujimori y sus secuaces decretaron esterilizar masivamente como a ovejas a las mujeres indígenas pobres? ¿Dioses o demonios? Para Vicentina Usca, campesina de 37 años de San Martín, la pesadilla comenzó a mediados de los 90, cuando unos funcionarios golpearon la puerta de su casa. "Fui presionada a ligarme las trompas, bajo la amenaza de no recibir la partida de nacimiento de mi hijita de seis años", contó la cuzqueña a los periodistas que la visitaron. "La enfermera me dijo que mi esposo había dado su aprobación (lo cual fue probado como falso), que él estaba de acuerdo con todo", relató.
Las evidencias recogidas por Fernando Carbone no sólo responsabilizan a Alberto Fujimori sino también a tres de los ex-ministros de Salud que sirvieron bajo su mandato y a más de un centenar de funcionarios. En los 56 documentos en que se apoya la acusación se puede constatar que los ex-ministros Marino Costa Bauer, Alejandro Aguinaga y Eduardo Yong Matta controlaban a los médicos en el terreno, asegurándose de que cumplieran con las cuotas fijadas desde Lima.
Pronto los gráficos comenzaron a mostrar unos niveles de eficiencia que superaron todas las expectativas. De acuerdo con las cifras que maneja el actual Ministerio de Sanidad, en 1993 se practicaron 19.261 ligaduras y 906 vasectomías. En 1994, 28.251 ligaduras y 468 vasctomías, y en 1995, 32.883 ligaduras y 1.424 vasectomías y así fueron incrementándose hasta pasar más de 1 millón. Por ejemplo, la participación -si bien tangencial- de ciertos grupos de ayuda humanitaria dentro de un proyecto que constituyó un atropello feroz a la dignidad humana. En los documentos que obran en poder de Héctor Chávez, jefe de la comisión, se señala a la Agencia de Cooperación para el Desarrollo (mejor conocida por las siglas USAID), a otra entidad cuyas iniciales corresponden a AVCS y a la Nippon Foundation como a factores que habrían actuado dentro de los macabros designios de Fujimori.
Muchas de las supervivientes de la campaña de AQV quedaron incapacitadas. Odilio Jiménez, obrero de un barrio marginal de Lima, declaró que su mujer "está casi inválida y no puede realizar ninguna tarea que demande esfuerzo físico". Relató que su esposa fue sometida a la ligadura de trompas en el hospital Carrión, de Lima. "Desde que salió sufre todo el tiempo de hemorragias. Antes tenía a una compañera sana que me acompañaba en todos los trabajos. Ahora esa misma mujer debe permanecer casi todo el tiempo en la cama", indicó.
En un país como el Perú cuya densidad poblacional es de 20 personas / km2 comparada con la europea 213 personas / km2, Asia 422 personas / km2, Latinoamérica 55 personas / km2. Fue un crimen la política de esterilizaciones.
En vez de solucionar la pobreza con la industrialización, la agroindustria, la agricultura y la ganadería a gran escala del Perú, Fujimori se dedicó a esterilizar mujeres y varones indígenas contribuyendo al despoblamiento del Perú. Y entregando los recursos naturales, asentada en las poblaciones indígenas, para ser explotada por las empresas extranjeras exonerándoles de impuestos.
Por Sumac SONQO
La japonesa Keiko seguirá estas políticas genocidas, su racismo y odio a los peruanos está plenamente demostrado, basta recordar que la familia Fujimori robó el dinero donado a los niños peruanos para costear sus lujos entre ellos sus estudios y el de sus hermanos en EEUU, sin una pizca de remordimiento.
¿seremos tan imbéciles los peruanos de volver a votar por el fujimontesinismo? ¿cometeremos otra vez el error de preferir la corrupción como lo hicimos con Alan García?