
Desde hace algún tiempo vengo sintiendo y analizando las relaciones y sobre todo la dinámica de las relaciones entre mis amigos y amigas. Recién hace un par de días caí en que estoy avergonzado de mi género, de lo que significa ser hombre en este momento, en esta era, alrededor de las mujeres. Caí de pronto en esos sueños donde estás en tu clase vestido con pijama, pero la pijama es el simple hecho de ser hombre en un mundo de mujeres evolucionadas.Los hombres no evolucionamos. Al parecer ya pasó o todavía está por venir la evolución del hombre pero en síntesis no evolucionamos. Crecemos hasta determinado punto (¿15 años?) y luego nos estancamos siendo las consecuencias de lo que no pudimos resolver de niños y en esa forma morimos. Las mujeres en cambio sí evolucionan. Van adquiriendo pieles nuevas, formas distintas, inteligencias y sentimientos nuevos. Van superando sensaciones y asumiendo sus vidas.
No sé si estamos en un momento de cambio social, donde se está rompiendo la vieja concepción de lo que significa ser hombre y ser mujer y por ende la vieja concepción de lo que es una pareja. ¿Existen realmente las parejas hoy? El idilio de la pareja concebida como dos únicas personas está mutando en algo que todavía no encuentra una nueva forma, pero honestamente creo que las parejas como las creemos buscar, son solo un espejismo de modismos pasados.Y esto porque de pronto los hombres nos hemos encontrado estancados dentro de lo que siempre nos han dicho que es "ser hombre". Pero, ¿qué es ser hombre ahora? He intentado buscar algunas respuestas y ninguna convence. Todas tienen matices de traumas históricos. Sobre todas las ligadas al "moderno" macho alfa.El hombre dejó de ser el fuerte porque la fuerza ya no se mide en estos tiempos por la cantidad de peso que pueda resistir tu cuerpo sino tu mente. Y la mujer ha tenido la oportunidad durante miles de años de ejercitar esta resistencia mientras que el hombre se dedicaba a ejercitar su fuerza antigua, la física. Porque la fuerza física es ahora la fuerza de antes. El estrés, la depresión, las insatisfacciones, que son los dinosaurios que hay que vencer, no se derrotan ejercitando músculos ni afilando lanzas sino a través de un saber ancestral que va ligado directamente con la naturaleza. Y eso es la mujer de ahora.La crisis que veo alrededor entre amigos y amigas deja claro esto. Los hombres somos unos peleles que no sabemos enfrentar el gran salto evolutivo femenino.Parte de culpa de esta crisis se las debemos a algunas personas que se autollamaban feministas que mal informaban acerca del género y los roles masculinos y femeninos. Ahora, gracias a eso tenemos hombres que dicen "no soy machista porque limpio la casa y cocino" y no se dan cuenta que al decir eso están diciendo que "limpiar y cocinar es una actividad propia de la mujer-" y yo la hago, por ende hago cosas "de la mujer" y, en tanto, sigo separando roles que en verdad no son ni del hombre ni de la mujer, solo funciones de la casa.La mayoría de amigos que se casaron cuando teníamos alrededor de 26 ? 28 años ahora están separándose o divorciándose. En la mayoría de casos por decisión de la mujer. Casi todos tienen al menos un hijo o hija. Se casaron felices. Vivieron felices. Pero algo pasó en el camino: La evolución femenina y el estancamiento o desorientación masculina.
¿Qué pasó? La mujer, como dije antes, acepta su cambio y lo vive. Lo asume. Muta. Decide y es coherente con su decisión. El hombre se queda en donde comenzó, siendo el mismo que antes, esperando lo mismo. Sin mutar. Luego la mujer sale embarazada y como son todas parejas "modernas" donde "el hombre y la mujer trabajan y los dos son iguales" -porque eso nos vendió el marketing del feminismo desinformativo- "Hombres y mujeres somos iguales", la mujer espera al final del embarazo y al comienzo de la vida del hijo que el nuevo papá haga lo mismo que la mamá.
Y ahí se jode todo. Porque lamentablemente hombres y mujeres no somos iguales y no podemos hacer lo mismo. El hombre no tiene tetas, el hombre no da a luz, el hombre no tiene el vínculo mágico y químico con el hijo que tiene la madre. El hombre incluso puede sentir hasta que una criatura ha invadido su espacio y se roba su mujer.
Y la mujer, con todo el marketing del feminismo insertado en el inconciente espera que el hombre sea igual que ella. Que haga lo mismo. Comienza el desconcierto. ¿por qué el no siente que llora en la madrugada y yo si? ¿por qué el no se levanta y yo si? ¿por qué él se va y yo estoy aquí habiendo perdido mi individualidad y privacidad para darle vida a este hijo? ¿Por qué este compadre no hace nada de lo que yo hago? ¿Será que no le importa?
La respuesta es simple: Los hombres no somos igual que las mujeres y no tenemos que hacer lo mismo. El rol del hombre dentro de lo que implica ser padres va por otro lado, va en rescatar a su mujer para que no se quede de por vida "siendo mamá" y se olvide de "ser mujer". Porque eso pasa a menudo. Y cuando una mujer se convierte en mamá a tiempo completo y se olvida de ser mujer, el hombre deja de tener mujer y entra en un caos silencioso que finalmente termina en un orgasmo producido por alguna otra mujer.
Por eso, dentro de mis amigos, las parejas donde la mujer ha sido "criada" a "la antigua", en una cultura "machista", cuando tienen un hijo o hija no la pasan mal porque la mujer sabe que es su función y no la del hombre y no se siente mal. En cambio, en las parejas donde la mujer ha tenido una vida "no a la antigua", apenas tiene un hijo o hija, primero se siente invadida y luego comienza a reclamar al hombre que no "hace lo mismo que ella" y comienzan las grescas, discusiones, huidas, etc. y finalmente una separación: "Es que es un huevón que no se interesa por su hijo". Y no es que no se interesa sino que no sabe, no lo tiene innato en el vientre. Lo que realmente está diciendo la mujer "es que no se interesa por mi".Esto no quiere decir que el hombre no debe hacer nada. El hombre se vuelve en la fuerza de la mujer, es quién debe llenar de energía a la mujer y acompañarla en este proceso mutuo. El hombre pasa todo su amor a la mujer para que pueda soportar cómodamente los primeros meses inacabables. La mujer tiene que sentir que existe y que es una persona, además de una teta.Entonces, se acumulan las tensiones, las molestias, se explota y se acaba la pareja. Y comienza la búsqueda y construcción de lo que es una pareja ahora: esa que no existe. Aquí la mujer se da cuenta que un hombre es solo eso, un hombre. Nada más.Y la mujer sigue creciendo mientras que el hombre intenta reencontrar toda su vida esos 15 años, en los que se emborrachaba, no tenía preocupaciones y tenía por sobretodo una mamá.Un solo hombre ya no basta para una mujer. Y son las mujeres las que en silencio están cambiando las formas de pareja. Están implícitas de la mano tramando una revolución inmensa sobre lo que es el amor y la vida en pareja y su relación con los hombres.La mujer está pronto a descubrir que el binomio 1 mujer - 1 hombre es un absurdo porque el hombre no ha evolucionado y es incapaz de contener dentro de su unidad a una mujer. Pronto, la mujer insertará al mercado un nuevo concepto de ?pareja? donde ella va a ser capaz de buscar en cada hombre lo que necesita y tiene desarrollado. Por ejemplo: Este hombre de aquí es buen amante, él va a ser mi pareja para sexo; este otro hombre es un conversador interesante, él va a ser mi pareja para conversar; este hombre es un buen papá, él va a ser mi pareja para padre de mis hijos, etc.A los hombre nos toca evolucionar. Es interesante ver como los hombres que van evolucionando por lo general comienzan a tener rasgos femeninos. Entonces, me pregunto otra vez: ¿Qué es ser hombre ahora?