
Medellín, la segunda ciudad de Colombia, persiste en el intento de dejar atrás la imagen de violencia y producción industrial básica para dar paso a una urbe más sofisticada, con una cultura gastronómica de primera línea, además de su prestigio reciente en arquitectura y educación pública.
Un impulso lo está dando Tour Gastronómico, una organización que nació en los últimos dos años como "una reacción a la pobre historia culinaria en Medellín", comentó Jorge Gómez, empresario del sector y miembro directivo de esa asociación. Gómez recordó cómo la cocina de su ciudad era identificada casi exclusivamente con la "bandeja paisa", plato de origen campesino que reúne frijoles, arroz, carne de res, chorizo, aguacate y otros productos, y con un criterio muy básico de los comensales, que pedían más cantidad que calidad.
Así, complementó Luis Fernando Molina, también del Tour Gastronómico, los primeros restaurantes internacionales se abrieron en los 50 y 60, con una oferta estándar de comida italiana y parrilla de carnes. "Esos fueron los pioneros, la madre de nuestra cocina", recordó.
La conquista definitiva del comensal local lleva menos de una década y varios indicadores parecen demostrarlo: la obvia expansión de restaurantes de muy diversas tendencias, la generación de corredores urbanos de restaurantes, la creación de escuelas de gastronomía, entre otros.
A eso se suma la salida hacia distintas parte del mundo de cocineros locales jóvenes para formarse en grandes restaurantes de Europa y Japón, quienes regresaron para montar sus propios negocios, incursionando incluso en la cocina molecular, la última frontera de la gastronomía internacional.
Fuente: ansa