
Recientemente Donostia acogió un importante congreso gastronómico que reunió a numerosos líderes de la cocina contemporánea y recabó el interés de infinidad de medios de comunicación tanto de nuestro ámbito como de zonas más lejanas.
La gastronomía es algo que caracteriza a los vascos e incluso podríamos llegar a afirmar que hoy en día constituye una seña de identidad de nuestro país y uno de nuestros mejores reclamos turísticos para los cada vez más numerosos turistas que visitan nuestra tierra.
La gastronomía como arte que es contará próximamente con una escuela universitaria en Donostia, Basque Culinary Center, que pretende ser el foco que alumbre este honorable oficio de dar a de comer a los reunidos a la mesa y elevarlo a la máxima categoría formativa, conscientes de que el cocinero que no se forme debidamente quedará rezagado en la cocina de la vida real.
Por otra parte, tal y como recoge el diccionario de la RAE, la gastronomía puede entenderse en un doble sentido, entendida como el arte de preparar una buena comida, tiene en nuestros afamados cocineros a sus mejores embajadores y muchos de ellos actualmente, son verdaderos personajes públicos que recaban el interés culinario de amplias capas de la sociedad, que convergen con el segundo significado que no es otro que la afición a comer, pero también atrae el interés comercial de muchas empresas que ven en ellos un fantástico anzuelo para atraer a los miles de personas consumidoras tanto de comida como de todo tipo de productos relacionados con el arte culinario.
La gastronomía vasca es una de las señas de identidad de nuestro país, Euskadi y es por ello más necesario que nunca que reforcemos nuestra ligazón entre la gastronomía, nuestra tierra, nuestro precioso paisaje de montaña y nuestros productos agroalimentarios con el ánimo de anclar y enraizar, aún más, nuestra gastronomía en el corazón de la tierra vasca. En definitiva, una gastronomía con raíces.
Son muchos los baserritarras que observan con cierto desapego este boom gastronómico que llena páginas y minutos en los medios al comprobar que muchas veces se impulsan ejemplos gastronómicos totalmente ajenos a nuestra realidad productiva, que cada vez son más numerosos los ejemplos de gastronomía sin patria, ferias lúdico-alimentarias donde el producto es una mera excusa para el jolgorio y que lo que realmente se está fortaleciendo es una práctica gastronómica vasca donde no importa el origen de los ingredientes de los platos elaborados.
Soy de los que opinan que más que una amenaza o un fenómeno ajeno al caserío, los baserritarras vascos debemos ver una magnífica oportunidad de futuro en la gastronomía, debemos implicarnos activamente en ello, trabajar e incrementar nuestra complicidad con los cocineros, crear las estructuras productivas y comerciales que nos demandan y finalmente, trabajar conjuntamente para que los cocineros sean, además de los embajadores de nuestro país, los mejores embajadores de nuestros productos agroalimentarios de calidad como referentes de un buen trabajo ante el creciente público gastronómico.
Los baserritarras estamos dispuestos; ¿alguien más?
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