
Pater Noster El Padre nuestro o Padrenuestro (del latín, Pater Noster) es el nombre de una oración cristiana dada a conocer por Jesús de Nazaret según relatan los evangelios de Mateo (Mt 6:9-13) y de Lucas (Lc 11:1-4). De la diferencia en la descripción de las circunstancias y en el estilo del texto de la oración en ambos autores, derivan las diferentes versiones existentes para cada confesión cristiana. El Padrenuestro es considerado[1] la oración cristiana común por excelencia por las confesiones mayoritarias: Para el Catecismo de la Iglesia Católica es el resumen de la doctrina cristiana, el modelo de oración cristiana de acuerdo a los protestantes y la oración más perfecta según los ortodoxos. Antecedentes del Padre nuestroEl Padrenuestro encuentra sus antecedentes inmediatos en el contexto de las tradiciones litúrgicas de la religión judía que eran contemporáneas al periodo histórico en el que vivió Jesús de Nazaret y en el que se desarrolló inicialmente el cristianismo. George Novack[2] asocia en general tanto éstas tradiciones como las de las grandes religiones a los rituales del hombre primitivo: «Las grandes religiones del mundo, como el cristianismo, el budismo, el islamismo, tomaron las ideas mágicas surgidas de la impotencia e ignorancia de los primitivos. Las refinaron transformándolas en los tan comunes pares de opuestos Dios-hombre... de la misma manera sus rituales religiosos imitan los rituales del médico brujo de sus tribus.» Desde éste punto de vista, los hombres primitivos empezaron a divinizar los aspectos que no comprendían del mundo y la naturaleza y empezaron a tener dioses de la «lluvia», del «viento», del «amor». El contacto con estas fuerzas de la naturaleza divinizadas empezó a «refinarse» y se dio origen a las religiones. Para Novack, el judaísmo implicó un «avance» para su tiempo, en un contexto donde la mayoría de las culturas antiguas profesaban el politeísmo, al resumir a todos los dioses en uno solo y desarrollando una liturgia donde la oración era la forma más efectiva de acercamiento. Otros antecedentes más remotos al Padrenuestro son considerados desde teorías teológicas que vinculan la doctrina del cristianismo con antiguas creencias paganas. El teólogo y egiptólogo catalán Llogari Pujol ha señalado lo que para él es un antecedente concreto al Padrenuestro en un texto egipcio del año 1000 a. C. donde se recoge la llamada Oración del ciego.[3] Tradiciones litúrgicas en la Edad AntiguaCómo hacían oración los "gentiles": Roma y Grecia antiguasYa en los tiempos históricos, surgieron religiones organizadas y hubo templos y sacerdotes que rendían culto a fuerzas de la naturaleza, que la mayoría de las veces ya tenían la figura de dioses antropomorfos. Las religiones primitivas generalmente carecían del concepto de un Dios universal (un Dios para todos los hombres), más bien se adoraba a dioses locales, los cuales creían que iban a favorecer sólo a su pueblo. De forma análoga, se consideraban «verdaderos» a los dioses de otros pueblos. Por ejemplo, un egipcio podía considerar que Atenea ayudaba a los griegos, por tanto, él tenía que pedir ayuda a su dios Horus. Cada pueblo tenía su forma de comunicarse con sus dioses. Una forma de establecer contacto era por medio de palabras, más o menos ritualizadas, como si los dioses fueran personas que escuchan y responden, esto es, hacer oración. En el caso de la religión grecorromana, existía un gran contraste entre la oración dirigida a las grandes divinidades y la efectuada con los dioses familiares. En el caso de las grandes divinidades (Júpiter, Neptuno, etc.) la oración era muy recargada, con ritos muy elaborados y complicados llenos de pompa y ceremonia. Se consideraba a los dioses entes bastante lejanos y no tenía caso esforzarse por establecer un diálogo con ellos; pues eran tan grandes y poderosos que seguramente no escucharían. Más bien había que evitar su ira. Por otro lado, a los dioses domésticos, los de la familia, los propios antepasados, se les oraba de un modo distinto: Se les pedía consejo y protección de una manera íntima, en este caso había una cercanía y una conversación verdadera, puesto que sentían amor por estos pequeños dioses. Dentro del cristianismo, el grupo que se volvería más numeroso es el de los creyentes de origen gentil (no judío). De hecho se debe tomar en cuenta que el Nuevo Testamento fue escrito en una lengua pagana, el griego. En la actualidad los judíos consideran a los cristianos como gentiles, mientras en la Antigüedad eran considerados una secta judía. La herencia de los gentiles es innegable en el cristianismo. Oración del judaísmo. El judaísmo trajo consigo una gran novedad en el contexto religioso de la época antigua: la existencia de un solo Dios (el monoteísmo). De forma similar al resto de pueblos, la creencia judía sostenía que su deidad los favorecía sólo a ellos, es decir, seguía siendo un Dios de un solo pueblo. La diferencia fundamental estribaba en que para los judíos todas las demás deidades eran falsas, sólo su Dios existía realmente (exclusivismo). Según el judaísmo, él creó a todos los hombres, pero escogió a Israel para ser su pueblo. Israel se comunica con Dios a través de sus profetas, siendo el más grande de todos Moisés. Así, Yahvé habría hablado cara a cara con él en reiteradas ocasiones. Se podría decir que no hubo persona con quien tuviera una relación más perfecta, pero a la vez más humilde, que Moisés. Según los relatos bíblicos, este hijo de Israel fue el único en comunicarse con Dios directamente (los demás que lo hicieron, lo lograron a través de la mediación de ángeles). Entendiendo la oración como el diálogo con Dios, Moisés tuvo la oración más sorprendente e ideal. Israel es un pueblo donde la oración es uno de los puntos más importantes de su identidad [cita requerida]. Incluso los judíos menos creyentes conocen algunas oraciones. Su contacto con Yahvé se ha caracterizado en gran medida por sus oraciones. El judaísmo legó al cristianismo una gran parte de sus creencias. De hecho, el cristianismo asegura que en la figura de Jesús de Nazareth se da el cumplimiento total de sus escrituras y lo identifica como el Mesías o Cristo prometido. Jesús mismo creció dentro del contexto espiritual judío y esa identidad se ve claramente reflejada en la oración del Padre nuestro [cita requerida]. Ejemplos de oraciones judías. Schemone Esre: llamada también la oración de las Dieciocho peticiones, es una antigua oración del judaísmo que aún se conserva. Las Dieciocho bendiciones son doce veces más largas que la oración dominical en su versión más amplia. En esta oración El Eterno (Yahvé) se revela como alguien próximo a quien se eleva esta oración, es un Dios único, salvador, justo y misericordioso con su pueblo elegido. Shema: el corazón de esta oración está contenido en el capítulo 6 del libro de Deuteronomio, empieza con la frase Shema Israel (Escucha Israel). Esta oración la deben rezar diariamente y su mensaje podría ser: a un Dios único corresponde un amor único, sin divisiones ni fisuras. Por lo mismo se reclama a un israelita un servicio exclusivo al Señor. Jesús la cita en Marcos 12:29-30. Abbinu Malkenu: literalmente, Padre nuestro, Rey nuestro, esta oración contiene las palabras Padre nuestro en hebreo. Se le pide al Divino que permita que las bendiciones vengan a las vidas de los hombres. Espiritualidad judía vertida en el Padre nuestroDiversas fuentes afirman que el Padre nuestro recoge una indudable herencia de la espiritualidad judía. Por ejemplo, en el libro Rabbinic Literature and Gospel Teaching (Londres, 1930) se afirma que hay semejanzas entre la oración del Padre nuestro y oraciones tradicionales del judaísmo. Con tales comparaciones se pretendió demostrar en dicho libro que el Padre nuestro tiene una base filosófica judía. En la Liturgia para la mañana del Shabat de acuerdo al uso romano se afirma: Padre nuestro del cielo, te deleitas en establecer tu Casa en nuestras vidas y posar Tu Presencia en las tinieblas de nuestros días. Este texto revela que los judíos ven al Señor como su Padre, el padre de su pueblo, mensaje que viene contenido en la oración de Jesús. Un kadish dice lo siguiente: Permite que tu grandioso nombre sea magnificado y santificado. Aquí los judíos engrandecen el nombre de su Dios y le piden que los hombres lo reconozcan y glorifiquen. Este mensaje viene contenido en la primera petición de la oración. Otro kadish dice: Permite que tu Reino llene las vidas, y los días y la vida de toda la Casa de Israel muy pronto, en un futuro cercano. El Reino de Dios es una idea que los cristianos tomaron del judaísmo y este kadish lo demostraría. El rabí Eleazar Magno dijo también: Cualquiera tiene un pan en la canasta y dice: ¿Qué comeré mañana? es una persona de poca fe. El texto griego del Padre nuestro en su traducción más fiel diría danos hoy nuestro pan del mañana, lo cual concuerda con lo dicho por Eleazar el Grande. La Amidá dice por su parte: Perdónanos, oh Padre nuestro, porque hemos pecado, absuélvenos, Oh rey nuestro, porque hemos cometido transgresiones. La Amida demuestra el dolor o al menos el temor que el pueblo de Israel siente por sus pecados. Samuel el Pequeño dijo: Si tu enemigo cae, no lo disfrutes, si sale lastimado no permitas felicidad en tu corazón, pues Dios lo verá y quitará de él su ira. El mensaje habla del amor a los enemigos. Perdonar a los que nos ofenden sería parte de ese amor. La oración de Mar bar Rabna, datada en el siglo V y usada en la liturgia vespertina dice: Sé un escudo para nosotros, aparta a nuestros enemigos, la pestilencia, la espadada... Se le pide al Dios de los judíos en esta oración que sea una protección, al igual que Jesús le pide al padre que nos libre del mal. El presbítero italiano Marco Adinolfi considera que el Padre nuestro pudo haber sido una oración propia del judaísmo, puesto que a lo largo de ella se sintetiza la espiritualidad judía, de forma que Jesús en el Padre nuestro dejó el mensaje más judío de toda la Biblia [cita requerida]. El Padre nuestro en la Iglesia primitiva. Debe hacerse notar que Jesús vivió en el contexto de la espiritualidad judía, que en los evangelios se cita frecuentemente a los textos sagrados del judaísmo y que Jesús, como judío, estaba sometido a la Torá. Seguramente rezó las Dieciocho bendiciones, el Shema, el Avinu Malkenu (Padre nuestro, Rey nuestro), los Salmos o Tehilim (alabanzas en español), entre otros muchos rezos que existían dentro del corpus religioso del judaísmo. Se puede asegurar que si el judaísmo introdujo una gran novedad en el contexto religioso de su época, el cristianismo trajo al mundo de su tiempo una nueva visión de la Divinidad. Para el cristianismo existía una deidad, la de los judíos. Solo había un Dios verdadero, pero no era para un solo pueblo. El Señor pasó de ser un Dios local del pueblo judío a ser un Dios universal. El de los cristianos se mostraba a todos los hombres que quisieran seguirlo sin distinción de su origen. Según el cristianismo, el Señor tenía un nuevo pueblo al que cualquier hombre de buena voluntad podía pertenecer y ese nuevo pueblo era la Iglesia. Esa es la razón por la cual diferentes denominaciones cristianas se nombran a sí mismas el Nuevo Israel. En un principio los primeros cristianos se consideraban a sí mismos parte del pueblo judío, oraban en las sinagogas y respetaban toda la Torá. En el primer Concilio de Jerusalén, narrado en el capítulo 15 del libro Hechos de los Apóstoles, se dice que los gentiles que abrazaban a Cristo no estaban obligados a cumplir la Torá dada al pueblo de Israel. Por ejemplo los cristianos de origen gentil no estaban obligados a circuncidarse o guardar el Shabat. A partir de este momento el cristianismo empieza a separarse gradualmente del judaísmo. El Padre nuestro fue fundamental en este punto. Al separarse del judaísmo, el cristianismo tuvo que ir adquiriendo una identidad propia y el principal rasgo de la espiritualidad judía era la oración. El cristianismo tenía que buscarse su propia oración, sus propios rasgos, para no ser considerada una secta del judaísmo. El Padre nuestro pasaría a ser el rasgo principal que diferenciaría al pueblo «nuevo» del «viejo» en este punto de la historia. La diferencia aún no estaba muy clara, entre los judíos y los primeros seguidores del cristianismo. Los primeros cristianos tenían un gran respeto por la Oración dominical. La Oración dominical no se enseñaba a cualquiera. Su rezo constituía un privilegio que solo se otorgaba a los que ya habían recibido el bautismo. Era lo último que se enseñaba a los catecúmenos y solo hasta la víspera de su bautismo. Era la máxima y más preciada joya de la fe. Los antiguos cristianos de las Iglesias de África tomaron su profesión de la fe (quid credendum) de esta oración. Una profesión de fe es una declaración de sus creencias, un ejemplo de esto es la oración del Credo o símbolo niceno del catolicismo latino y oriental. Los que pretendían obtener el bautismo debían tener un profundo conocimiento de la oración (quid orandum). Los catecúmenos debían de seguir detenidamente la explicación del Credo y posteriormente debían recitarlo públicamente de memoria. La transición entre estos dos pasos era el Padre nuestro. La profesión de fe en el cristianismo es una parte fundamental, pues mediante ella se declaran cuales son sus creencias fundamentales y básicas. El hecho de que las Iglesias primitivas de África lo tomaran como base para su profesión de fe, demuestra que desde los albores del cristianismo estas palabras de Jesús fueron consideradas las más santas palabras. En la Iglesia primitiva el rezo del Padre nuestro estaba reservado para el momento más alto de la celebración que a la postre el catolicismo llamaría misa. La hacían preceder de fórmulas que señalaban su respeto. Estas fórmulas han sido heredadas por Iglesias en sus liturgias actuales: en la liturgia de la Iglesia oriental se dice como introducción: «Dígnate, oh Señor, concedernos que gozosos y sin temeridad, nos atrevamos a invocarle a ti, Dios celestial, como a Padre, y que digamos: Padre nuestro...». En la primitiva liturgia romana el sacerdote precedía la oración con la frase: «Nos atrevemos a decir», reconociendo la enorme audacia que hay en repetir palabras consideradas tan santas por el cristianismo. El Padre Nuestro en la BibliaEl relato en los evangeliosEn los dos evangelios, es Jesús quien enseña el Padrenuestro a sus discípulos para enseñarles el modo correcto de orar. El relato evangélico parece indicar que sus seguidores tuvieron una completa confianza en sus enseñanzas. Se debe recordar que la religiosidad judía era muy rígida y tenía ritos y oraciones muy precisos. La relación con el Ser Eterno, que según sus creencias regía todo lo que existe, era algo muy delicado y por eso le piden a Jesús que les enseñe el modo correcto de dirigirse a Él; pues de acuerdo a ellos, sólo una persona muy cercana a Dios podría conocer la manera correcta de hablarle, siendo Jesús esa persona para ellos. Con la oración que les enseña, Jesús trata de romper con las actitudes que alejaban al hombre de Dios, y busca una sencillez que facilite el diálogo con ese Absoluto que Jesús llamó Padre. Relato de Mateo La oración aparece en el contexto del Sermón de la montaña. Jesús había comenzado ya su vida pública, y debido a que ya era un conocido predicador congregó a mucha gente que quería recibir sus enseñanzas. Decidió subir a un monte para que todos pudieran escucharle, y una parte importante de las enseñanzas cristianas se basa en este pasaje evangélico: las bienaventuranzas (Mt 5:1-12), la comparación de los discípulos con la luz del mundo (Mt 5:14-16), la actitud de Jesús con respecto a la Ley de Moisés (Mt 5:17-20), y sus comentarios sobre los mandamientos (Mt 5:21-37), entre otras enseñanzas fundamentales para los cristianos. El contexto en el que Jesús expone el Padrenuestro es el del reproche hacia aquellos, tanto judíos como gentiles, que han convertido la oración, como la limosna, en un hábito meramente externo (Mt 6:5-8). Jesús recomienda orar en secreto y con sencillez, y les ofrece el Padrenuestro como ejemplo de oración sencilla para dirigirse al Padre. Relato de Lucas En el evangelio de Lucas el Padre nuestro aparece en la sección que es denominada el viaje a Jerusalén: Es precedido por la exposición de la parábola del buen samaritano (Lc 10:30-37) y por el episodio de la disputa entre Marta y María (Mt 10:38-42). El relato parece sugerir que Jesús estaba orando solo y muy concentrado en lo que el evangelio llama «cierto lugar», por lo que nadie se atrevía a interrumpirlo, y sólo cuando terminó su diálogo con el Eterno uno de sus discípulos le pidió que les enseñara a orar, como también Juan enseñaba a sus discípulos. A continuación, Jesús les explica el Padrenuestro, en una versión más corta que la de Mateo y que contiene sólo cinco peticiones. El texto de Lucas según la traducción católica de la Biblia de América dice: «Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan que necesitamos; perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en la tentación.» (Lc 11:2-4). Comparación de los relatos. Lucas narra que uno de los discípulos le pidió a Cristo que les enseñase a orar después de que Jesús mismo hubo terminado su oración en solitario. En Mateo no aparece la petición del discípulo, fue iniciativa del propio Jesús enseñarles a orar con el Padre nuestro. Las diferencias entre las dos versiones son las siguientes: La invocación: Lucas invoca a Dios sólo como Padre y Mateo como Padre nuestro que estás en el Cielo; En Lucas no aparece la petición de Jesús de que se realice la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo; En Lucas no se menciona la petición «líbranos del mal». El fondo de los dos relatos es el mismo: Jesús enseña a su gente cuál es la forma correcta de dirigirse a Dios. Sin embargo, Mateo la desarrolla de manera más extensa y profunda. El relato de Mateo sobre el Padre nuestro resulta más apasionado, puesto que en él Jesús está sobre una montaña rodeado de una muchedumbre ansiosa por escuchar sus palabras; en el relato de Lucas, en cambio, un Jesús más espiritual, orando en solitario, causa la admiración de un discípulo, quien espera pacientemente a que termine su oración para pedirle que le enseñe a orar. Hipótesis sobre las diferencias entre Mateo y Lucas. Hay tres hipótesis acerca de las diferencias entre los relatos del Padre nuestro entre los dos evangelios. Aceptando que Jesús pronunció solo una vez el Padre nuestro se plantean la siguiente cuestión; puede ser que las diferencias entre las versiones de Lucas y Mateo deban a la transmisión oral de la tradición, pero se plantea el problema de cual de los dos textos es el primitivo, y a partir de aquí surgen dos hipótesis: El texto de Lucas contiene el relato original. Si el texto de Lucas fuera el primitivo los cristianos a la hora de transmitirlo de unos a otros tuvieron que haber añadido leves perífrasis. El texto de Mateo contiene el relato original. Si el original fue Mateo entonces los cristianos recortaron la oración por olvido en la tradición recogida por Lucas. En la tercera hipótesis se vierte la siguiente idea: Jesús la pronunció en reiteradas ocasiones y los dos relatos son correctos. La oración era algo muy fundamental para Jesús, parte importantísima en el aprendizaje de sus discípulos. Surge entonces la hipótesis de que tal vez Jesús repitió varias veces esta oración para que sus apóstoles la aprendieran bien, y que Mateo y Lucas la sitúan en dos de estos distintos momentos. Esta teoría responde a la diferencia del relato de la entrega del Padre nuestro entre Mateo y Lucas. Solo hay dos hechos que no dejan lugar a dudas: las diferencias entre las dos versiones del padre nuestro son marginales, y en la práctica la Iglesia primitiva optó por el texto de Mateo, probablemente por ser más rotundo y adornado. Por medio del método científico es difícil llegar más allá en estas averiguaciones. La oración en griego: Lengua de los evangelios. Los evangelios fueron escritos en una forma dialectal del griego, la koiné, llamado también griego alejandrino, helenístico, común o griego del Nuevo Testamento. La koiné era la lingua franca o lengua internacional del Mediterráneo oriental desde el período helenístico. Todos los textos del Nuevo Testamento se escribieron utilizando la koiné, que fue también la lengua de la difusión del cristianismo. La palabra griego se utiliza reiteradamente para referirse a los gentiles en el Nuevo Testamento. Este término se aplicaba a todas las personas que no pertenecían al pueblo judío, aunque no procedieran de Grecia. Esto indica la gran influencia que tenían la cultura y el idioma griegos en la época de los primeros cristianos. La incorporación de la doxología final. La última frase de la oración (Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. Amén) recibe el nombre de doxología final. Esta parte de la oración se reza al final en algunas ocasiones específicas. En esta partícula se manifiesta el total reconocimiento por parte del orante de que Dios es un ser absoluto y supremo que no tiene principio ni fin. Algunos creen que es auténtica, basándose en una alabanza del Antiguo Testamento, mientras que otros afirman que se trata de un añadido posterior. Según,[5] la doxología final surgió entre los siglos II y III de la era cristiana. Según Joachim Jeremias, era inaceptable que la oración terminara con la palabra tentación, por lo cual la Iglesia primitiva añadió para el uso litúrgico esta doxología, basándose probablemente en el texto de 1 Crónicas:29:11-13. Algunos copistas del Nuevo Testamento fueron influidos por la liturgia (donde se incluía la doxología) y añadían, sobre todo en el texto proveniente de Mateo, la doxología final. La versión Reina-Valera es uno de los ejemplos más conocidos de traducciones bíblicas en español donde se incluye esta frase al final del Padre nuestro de Mateo. Interpretación del catolicismo. El texto en latín y versión católica en español. La versión católica del Padre nuestro en español se basa en la versión en latín, idioma oficial de la Santa Sede, que era también la lengua utilizada durante la Edad Media para recitar el Pater Noster, incluso por las gentes menos instruidas,[6] aunque éstas utilizaban cotidianamente la variante llamada latín vulgar. Para una mejor difusión y comprensión de las Sagradas Escrituras, se encargó a San Jerónimo, religioso que dominaba las lenguas hebrea, aramea y griega, la adaptación de la Biblia latina que hasta entonces estaba disponible por las traducciones realizadas por varios autores, presentando diversos estilos en cada libro individual, dando origen a la versión llamada Vetus Latina o Vulgata. El texto en español es el usado por el Catecismo de la Iglesia Católica. La versión en latín es la que fue usada en la liturgia latina, antes del Concilio Vaticano II, comparada con el texto de la Vulgata: Español
LatínPadre nuestro, que estás en el cielo,Pater noster, qui es in caelis,santificado sea tu Nombre;sanctificetur nomen tuum.venga a nosotros tu reino;Adveniat regnum tuum.(Vulgata: Veniat regnum tuum (1))hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.Fiat voluntas tua, sicut in caelo, et in terra.Danos hoy nuestro pan de cada día;Panem nostrum quotidianum da nobis hodie,(Vulgata: Panem nostrum supersubstantialem da nobis hodie (1))perdona nuestras ofensaset dimitte nobis debita nostracomo también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.(Vulgata: sicut et nos dimisimus debitoribus nostris)[7]no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.Tuyo es el reino, el poder y la gloria por siempre Señor. AmenQuia tuum est regnum, et potéstas, et glória in sæcula (sæculorum). Amen
Notas y referencias↑ Según opina el padre Kondothra M. Georges, profesor del Seminario Teológico de Kottayam, Kerala (India) y sacerdote ordenado de la Iglesia Ortodoxa Siria de Malankara de Kottoyam. Consejo Mundial de Iglesias,¿Cómo oraremos en el futuro?, disponible en wcc-coe.org ↑ En «Orígenes de la filosofía materialista» ↑ Entrevista en La Vanguardia, 25 de diciembre de 2001, Jesús nació 3.000 años antes de Cristo, disponible en fortunecity.es ↑ Acronymfinder.com, Significado del acrónimo Ichtus' en http://www.acronymfinder.com/af-query.asp?Acronym=ichthus&Find=find&string=exact ↑ La doxología final, en http://www.bibletexts.com/versecom/mat06v09.htm ↑ The Lord's Payer en The Catholic Encyclopedia, Volume IX. Ed. 1910. Nueva York, disponible en newadvent.org