
En la comunicación, Seymour hace referencia a una conversación que mantuvo con Susan Hoefken, gerente de impacto producciones, organizadora de la exhibición y que hizo la denuncia del ahora supuesto robo del pulmón humano.De acuerdo al escrito, Hoefken admite que el pulmón no había desaparecido, sino que todo era parte de una maniobra que había decidido seguir en el mercado para generar venta de entradas. Confirma además que el órgano estaba en su poder.La historia comenzó el 6 de octubre, cuando Katherine Seymour denunció la desaparición del pulmón e inclusive ofrecieron una recompensa de dos mil dólares. Un día después, Hoefken anunció a los medios de comunicación que el órgano había sido dejado en el estacionamiento del centro comercial.