El Patriarca Fernando Belaunde Terry
Mensaje pronunciado por Elías Mendoza Habersperger (*)
En el Congreso de la República el 22 de octubre de 1994
Agradezco a los organizadores de esta reunión la oportunidad que generosamente se me ha brindado para retornar otra vez a esta casa parlamentaria, en la que residí algunos años, para participar en estos momentos de reflexión sobre los legados que nos dejara Fernando Belaúnde Terry, ilustre peruano que inspiró y condujo su vida dentro del culto de la peruanidad y de la solidaridad, convirtiéndolas inclusive en doctrina filosófica inspiradora de una gestión política.
Belaúnde, ciertamente enamorado del Perú, de su pueblo y de su destino, dedicó su vida a ese culto y convirtió las plazas publicas de la Nación en masivas aulas populares; hizo del discurso político una experiencia didáctica; cultivó el entendimiento con lícitos y democráticos discrepantes eliminando en sus palabras las referencias ofensivas; insistió en despertar el amor por lo propio; el orgullo por lo nuestro, el aprecio por nuestros valores ancestrales; la devoción por nuestro común pasado milenario; rescató las fraternas prácticas incaicas de la hermandad y repitió a lo largo de su vida que esa Ley de la Hermandad debía constituir la norma rectora de nuestra vida colectiva.
Habló de un mestizaje dinámico e inclusive se refirió a un mestizaje económico, mencionando que una economía mestiza resultaba indispensable e inevitable en el Perú, en circunstancias como las actuales, en las que un pueblo debe administrar su existencia dentro de una economía autóctona que no ha terminado de partir y en el marco de una economía moderna que no ha terminado de llegar.Nos dijo FBT, constantemente, que en este país nuestro tan querido se necesitaba cultivar una tecnología intermedia que permitiera ensamblar los pequeños avances de las incipientes comunidades urbanas y rurales con los grandes desafíos tecnológicos del mundo contemporáneo.Hizo de los esfuerzos por la construcción de vivienda propia, especialmente para los peruanos sin recursos, una obsesiva dinámica de gobierno; construyó todos los caminos que presupuestalmente le fueron posibles; incrustó en la Selva una vía integradora, un proyecto socio económico ciertamente continental, la Carretera Marginal de la Selva, para incorporar la Amazonia a la vida social y económica del Perú; dijo una y otra vez que nada andaría bien en un sistema político en el que las palabras contradijeran los hechos.Nos recordó a todos, con frecuencia, que sin obediencia a la Ley no era posible la existencia de la libertad, por cuanto la verdadera libertad consistía precisamente en ser esclavo de la Ley.Agregaba que para ver el porvenir había que mirar al pasado.
(*)Ex Presidente del Congreso de la República