
Residentes de Waziristán del Sur abandonan la región, 20 de octubre de 2009. Foto: Reuters
En la ofensiva que dura desde hace una semana han muerto 146 insurgentes y 22 soldados, según datos proporcionados por el ejército. No se ha hecho público, sin embargo, si hay víctimas civiles. Jacques de Maio, jefe de las operaciones para Asia del suroeste del CIRC se mostró muy preocupado. “Lo que vemos ahora es un aumento, muy importante y muy preocupante del número de víctimas civiles”, afirmó desde Ginebra.
Los últimos datos que se tienen es que unos 120.000 civiles habrían abandonado la región de Waziristán del sur, donde tienen lugar los combates. Es en esta zona situada en el noroeste del país donde 30.000 militares se enfrentan a unos 10.000 talibanes paquistaníes que reciben el apoyo de combatientes extranjeros.
Esta madrugada pasada, tras una semana sin grandes logros en tierra talibán, el ejército consiguió hacerse con el control de Kotkai, que ya había sido tomada el lunes pasado, pero que fue recuperada por los talibanes.
Se trata de un lugar de una importancia bastante simbólica puesto que de Kotkai son dos de los principales talibanes del país. Hakimulá Mehsud, jefe de los talibanes de Pakistán (TTP) y su mano derecha, Qari Hussain, al que la policía pakistaní acusa de ser el cerebro de la mayoría de los atentados suicidas cometidos en los últimos años.
Los militares siguen avanzando hacia lo que consideran el “corazón de la insurgencia” pero de forma muy lenta. “La ofensiva progresa bien, pero es lenta porque la zona es muy montañosa y los insurgentes resisten porque tiene fortificaciones en los puntos más altos”, afirmó en rueda de prensa el portavoz del Ejército, Athar Abbas.
Abbas también señaló que los insurgentes habían convertido las casas de Kotkai en verdaderos búnkeres y que a esta hora los militares están limpiando la zona de explosivos y minas.
El portavoz militar negó cualquier tipo de ayuda de los Estados Unidos en esta operación desmintiendo las informaciones publicadas por el diario estadounidense Los Angeles Times que en su edición del viernes aseguraba que Washington está ayudando a Pakistán con aviones de combate no tripulados, los drones.
De cara a la opinión pública Islamabad siempre ha rechazado la injerencia de Estados Unidos en sus operaciones aunque a lo largo de los últimos años este tipo de aviones han llevado a cabo operaciones sobretodo selectivas en las que las víctimas en muchas ocasiones han sido civiles.
Este sábado, 14 personas murieron víctimas de un bombardeo realizado desde un dron en las zonas tribales cerca de la frontera afgana. El objetivo era una casa de Damadola en el distrito de Bajaur. Un portavoz de la seguridad ha asegurado que todas las víctimas son insurgentes.
Otra fuente asegura que el bombardeo iba dirigido contra Faqir Mohamed, jefe local del Movimiento de los Talibanes de Pakistán.Fuente: RFI