
Valiente la columna de Augusto Álvarez Rodrich el día de hoy en La República. Valiente porque se necesita ese atributo para practicar la decencia en nuestro país. En diversas oportunidades he manifestado que nuestra sociedad está enferma, se deja engañar fácilmente, enseñorea al corrupto, perdona el faenón, elige a los que "la saben hacer", desprecia al ciudadano correcto, cultiva la quincena antes que los principios, tolera los insultos y la mala educación, tiene temor de hablar en alta voz, cultiva un sistema de prestigio equivocado.La columna de AAR el día de hoy denuncia y marca un deslinde más que necesario. No importa la respuesta o ataques que puedan venir más tarde o mañana de aquellos que desprestigian la profesión del periodismo. Tampoco debe interesar el que uno se quede a solas. En ese aspecto la tranquilidad de conciencia siempre será más gratificante que la compañía bullanguera de sicarios de la pluma y la imprenta.Recomiendo especialmente la columna de Augusto del día de hoy. Marca una clara distancia con el sector de periodistas que juegan al cartel o la corporación. De aquellos que atacan o levantan imágenes por encargo. De aquellos que construyen prestigios, que al fin y al cabo son prestigios con pies de mermelada. Es importante la columna pues la generación a la que pertenecemos no puede permanecer indiferente ante la caída libre de los valores y principios en nuestra sociedad. No podemos continuar así, tolerando a individuos que nos engañan por las señales electromagnéticas por encargo o porque detrás está una buena remuneración. Necesitamos periodistas e informadores que nos respeten y que nos dejen sacar nuestras propias conclusiones. Desde aquí nuestra felicitación ante una columna que marca junto a otros deslindes, como el de Gustavo Gorriti, una clara línea entre los que son periodistas a carta cabal y los que simplemente no lo son.Los dejo con la columna de Augusto Álvarez Rodrich:Los topos y los infiltrados.El Perú sigue siendo el reino de la mermeladaFuente: Mate Pastor