
Nuestra muy apreciada y considerada Cecilia Portella Morote ha publicado un artículo sobre el pan en Gener@cción, sección gastronomía del 23/10/09 y tiene las siguientes dos afirmaciones:
“esta discreta celebración, que pretendía rendir culto al más antiguo de los alimentos,” “que durante 9 mil años aproximadamente ha estado presente en la dieta de la humanidad. Las civilizaciones han sobrevivido gracias este derivado del trigo.” ( la negrita y el subrayado es mío)Antes de entrar al detalle de todo el artículo quiero hacer una consideración previa:
a) El cultivo del trigo y en consecuencia de sus derivados fue privativo de determinadas culturas, no de toda la humanidad.b) Hay, por tanto, civilizaciones que se desarrollaron en base a otros granos o alimentos y tenemos así:
- Las culturas y consecuentemente las civilizaciones del arroz.- Las culturas y consecuentemente las civilizaciones del mijo, y- Las culturas y consecuentemente las civilizaciones del MAÍZ, que es donde nos encontramos nosotros.c) También hace mención a distintos libros de la Biblia y lo que el pan (no menciona al vino que es complemento indispensable) significa en el culto cristiano.Con estas consideraciones previas, entro al cuerpo o motivo de mi comentario.Lo primero es darle gracia por el artículo, porque me cae como a pedido de boca, pues tenía deseos de escribir al respecto desde hace aproximadamente tres años cuando se estrenó la película interpretada por Robert de Niro que aquí en España se llamó como “La Misión” (Curiosamente esta película debió filmar en Lima todas las escenas citadinas y de los palacios, pero por falta de colaboración del Perú, se filmó en Sevilla) que narra el proceso de cristianización del Paraguay y como era la conceptualización del conquistador y fundamentalmente de la iglesia hacia el indígena.El segundo leit motiv se dio el pasado 15 de agosto cuando en la misa escuche la homilía de la fecha y hace referencia a la importancia de la combinación del vino y el pan en el culto cristiano y lo que significó el enfrentamiento con la cultura judía.En el Perú con frecuencia escuchábamos, refiriéndose a nuestros aborígenes, “los indios son unos animales” y dicha afirmación, primero es consecuencia que nuestra cultura sea del MAÍZ, no del trigo, y la segunda es que la contextura física y apariencia general al no ser a imagen y semejanza del “Jesucristo” del imaginario que los conquistadores conocían no podían ser hijos de Dios que como digo unidos a no tener NI EL TRIGO NI LA VID, los dos elementos esenciales para el rito cristiano, fueron considerados como animales. Situación que comenzó a cambiar gracias a las continuas luchas de Bartolomé de las Casas que hizo se modificasen los conceptos en relación al indio, primero en las corte de España y luego en otros imperios, lo que obligó que la iglesia analizase su posición en relación al indio y posteriormente el Vaticano aceptase tal situación y recién CAMBIÓ la antigua forma de apreciar al aborigen y es desde ese momento que se CONSIDERA SER HUMANO AL INDIO.En consecuencia, siendo latinoamericanos y principalmente peruanos y por extensión, pertenecer a la gran parte de la humanidad que no conocía el trigo ni la vid, podemos encontrar explicación porque NUNCA la iglesia mostró sorpresa ni arrepentimiento por las masivas matanzas de aborígenes americanos, norteamericanos, negros, chinos, indios, etc. Y es en esta tesitura que el pan no puede considerarse “que durante 9 mil años aproximadamente ha estado presente en la dieta de la humanidad. como tampoco afirmarse que Las civilizaciones han sobrevivido gracias este derivado del trigo.” y menos al más antiguo de los alimentos,” porque antes del pan, otras culturas usaron alimentos distintos ya que el trigo les era totalmente desconocido y el caso de América , recién se le conoce hace 500 años.Sirva estas líneas para una introspección y autorreflexión hacernos un replanteamiento de los conceptos que nos enseñaron el colegio sobre la historia y la religión que nos llevan a leer o escribir conceptos que sin más revisión que lo conocido los repetimos, no obstante sean contradictorios a nuestra más esencial forma de ser peruanos y consecuentemente pertenecer a la gran cultura del maíz, no solo del imperio de los incas sino de todos los pueblos latinoamericanos, o hispanoamericanos o indoamericanos; pero más propio decir solo americanos para incluir a norte, centro y sur América.Le reitero mi aprecio a Cecilia, que quizá sin tan vital e importante artículo no hubiese encontrado el motor para iniciar estas líneas.Madrid,25.10.09