
Congresista Luciana León
Ha hecho bien la revista CARETAS al consignar, en su última edición, una nota que recuerda los padecimientos sufridos por la congresista Luciana León Romero durante el ciclo indagatorio de la comisión Abugattás sobre los presuntos delitos atribuidos a su padre. En especial los que le infligió, de manera gratuita e hiperbólica, una parte de la prensa al considerarla "pieza clave" del caso petroaudios.
El nombre de Luciana no aparece siquiera en el radicalizado informe en minoría del citado grupo de trabajo parlamentario. Las referencias a su persona en los diálogos o correos interceptados a su padre, Rómulo León, no llevan a hechos puntuales que la comprometan, ni por asomo, con infracciones a la ley. Quedó fehacientemente demostrado que el email donde ella alude a su futuro ministerial y a un apoyo ciego a cualquier requerimiento de su progenitor, era más falso que la ecuanimidad de Hugo Chávez (¿qué medios se preguntan ahora quién inventó dicho email y cuál fue el propósito? ¿Qué prensa repudia hoy a su fuente y reconoce el error junto al daño?) Seguramente en el ánimo de sentirse infalibles, intocables y severísimos fiscalizadores del poder, los articuladores de tales noticias de primera plana dirán que era válido mirarla de reojo en tanto Luciana tomó la opción de meterse en política y que ese es el precio a pagar; más aún si su padre - otro político - aparece vinculado a operaciones no santas. La ecuación se brindaba perfecta para una linda historia de fraudes públicos merced a contubernios familiares. Argumentación a todas luces perversa y malintencionada. A lo largo del destape de los petroaudios - como ocurre ahora con el tema de los chuponeadores - cierta prensa corrió para ofrecer los titulares más grandilocuentes, exagerados y por supuesto vendibles; nunca para demostrar una verdad. Lejos de contrastar circunstancias o indicios, compitió por el trofeo de sumar nombres, aproximaciones escabrosas, leyendas sin fundamento. Su objetivo fue hacer un circuito creíble de altos funcionarios interesados en una pachanga petrolera que los hermanaría probablemente hasta la tumba. Y los altos funcionarios - que no tienen el beneficio periodístico de exhibirse interesados por servir al pueblo - deben resignarse al trato denigrante y a la lupa permanente de la sospecha. ¡Método acertadísimo para entusiasmar a los mejores profesionales hacia la carrera pública! La congresista León retomó ayer sus labores parlamentarias con la frente en alto y concediendo a la justicia la vara decisoria del caso de su padre. Será pasible quizás de nuevas críticas por su labor o sus ideas. Pero ojalá que la prensa lanza estiércol la indemnice de alguna forma por los agravios a su todavía joven reputación. cesarcamposlima@yahoo.com Fuente:Expreso (Agenda Politica)