
La semana que entra llegarán a México –como parte de su formación profesional– 35 estudiantes, de La Universidad de Ciencias Gastronómicas (UNISG). Se les dio a escoger entre diferentes destinos y la mayoría escogió nuestro país, así que llegarán a México acompañados de Andréa Amato, funcionario de Slow Food para América Latina, y de Verónica Fernándes, coordinadora por parte de la institución.
Este centro educativo abrió sus puertas en 2004, apoyado por la asociación internacional Slow Food y los gobiernos regionales de Piamonte y Emilia-Romaña.
Es una institución privada reconocida por el estado italiano y la primera en su tipo, ya que además de proporcionar un estatuto académico a los estudiantes culinarios, propone una nueva definición de gastronomía.
Los cursos se imparten en dos campus. En Pollenzo, junto a Bra, se ofrece la licenciatura en Ciencias Gastronómicas y, desde 2008, los masters de dos años en Economía y Gestión Gastronómica. En Colorno, cerca de Parma, se dan los masters de un año en Ciencias Gastronómicas, y Cultura Culinaria y Comunicación. Las clases son en inglés.
Su modelo innovador y multidisciplinario combina estudios de humanidades y científicos, con una formación sensorial y experiencias prácticas con viajes a los cinco continentes, para comprender los procesos de producción alimentaria artesanal e industrial, sin perder de vista el contexto cultural.
El objetivo principal es generar una nueva percepción de gastronomía y profesionales capaces de unir el acto de comer con el de producir, sin franquear ninguna etapa intermedia.
Una vez titulados, los estudiantes descubren un abanico de oportunidades profesionales en marketing y publicidad para compañías alimentarias, turismo, organizaciones culturales, producción y distribución de alimentos, asesoría y educación al consumidor.
A través de los convivios creados en el campus de la red de jóvenes en pleno auge, los estudiantes de la UNISG originan un punto de conexión y posibilidades de comunicación para jóvenes interesados por la alimentación en todo el mundo. Más información: www.unisg.it.
En mi próxima columna les contaré sobre la experiencia de poderlos atender en su primer acto: la visita a El Tajín, sede del nacimiento de Slow Food en México, fundado por Giorgio De’Angeli.
Los recibiremos con el corazón y los brazos abiertos en interesantes charlas y una sabrosa taquiza, con las apropiadas bebidas.
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