
¿PodriÌas hacer un diagnoÌstico raÌpido de todos los males de tu personaje?Un trastorno obsesivo compulsivo, seguriÌ- simo. Anorexia, bulimia, complejo de narciso. QuizaÌ bipolaridad...
¿La uÌnica forma de curarlo?¡AnÌos de terapia! [risas] Visto asiÌ, suena muy complicado de interpretar.
¿QueÌ te llevoÌ a aceptarlo?Me gusta probar, sobre todo cosas que auÌn no he hecho. Es mi principal criterio. Papeles que me interesen en ese momento, cosas que me llamen la atencioÌn, explo- rarme con los personajes.
Entonces, ¿te interesa maÌs el reto que el personaje en siÌ?Todo lo que me asustaba era tambieÌn lo que me empujaba a hacerlo. Y era una gran oportunidad para retarme, tanto emocional como fiÌsicamente, ademaÌs de trabajar con Darren [Aronofsky], que es increiÌble.
No has usado un doble en las escenas de baile. ¿HabiÌas hecho ballet antes?Hice ballet hasta los 13 anÌos. TeniÌa una base, pero no hice nada en 15 anÌos y me he hecho mayor... los 28 marcan el final de las carreras de las artistas en ballet.
¿Y por queÌ lo dejaste?Porque empeceÌ a actuar maÌs seriamente. Me gusta entregarme por completo a lo que me dedico o no hacerlo. Era difiÌcil ir a una clase y no estar con las mejores. Daba dos o tres horas al diÌa, y obviamente no podiÌa mantener ese ritmo.
¿Fue duro entrenar para el rodaje?EmpeceÌ un anÌo antes, luego tuve que compaginarlo con jornadas de 15-16 horas de trabajo. Fue muy extremo.
Suena agotador, ¿coÌmo superaste esa carga de trabajo?SiÌ, hubo un par de diÌas en los que penseÌ que iba a morir [risas]. No habiÌa mucho tiempo para pensar, era casi una situacioÌn de supervivencia en la que simplemente sigues adelante. TeniÌamos que rodar muy raÌpido por problemas de presupuesto. Muchas escenas cada diÌa, jornadas de rodaje muy largas... La semana comenzaba los lunes a las seis de la manÌana y se rodaba hasta las cuatro de la manÌana del saÌbado. Y llegas a un punto en el que solo intentas asegurarte de que no te vas a romper una pierna.
En la peliÌcula apareces muy delgada, ¿seguiste alguna dieta?SiÌ, y fue tambieÌn muy extrema.
¿Crees que existen similitudes entre el trabajo de un bailariÌn y el de un actor?En mi caso hay una actuacioÌn, pero es algo fiÌsico tambieÌn. No puedes ser solo actriz. Tienes que bailar y tener la teÌcnica, y es muy objetivo: los giros que haces; colocarte sobre la punta de los dedos; la inclinacioÌn de tu pierna... todo es importante. Las bailarinas tienen una fecha de caducidad mucho maÌs temprana que las actrices. A una cierta edad tu cuerpo se rompe, ya no puede hacer seguÌn queÌ cosas, mientras que actuar se puede alargar maÌs.
Pero tambieÌn hay un cierto paralelismo entre la vida profesional de las actrices y la de las bailarinas...Hay similitud con las actrices, pero existen diferencias en el mercado. La dedicacioÌn y la teÌcnica que requiere una bailarina no es la misma que se le pide a una actriz, para nada. Es un arte en el que el virtuosismo se consigue con ese trabajo duro y esa teÌcnica llevada al extremo.
En todo caso, en ambas profesiones la juventud siempre es un punto a favor para triunfar.Creo que ese paradigma de la mujer que a medida que envejece se ve desplazada por nuevos talentos es evidente en el mundo de la interpretacioÌn. Pero es la forma en la que nuestra sociedad suele tratar a las mujeres, aunque hay maneras de salir de esa tendencia.
Has probado las dos caras de la moneda. ¿AnimariÌas a tus hijos a dedicarse al ballet?QuizaÌ siÌ que animariÌa a mis hijos a hacerlo, porque hay algo muy bonito con respecto a las bailarinas. Es un arte, no es superficial. En un cierto ciÌrculo siÌ, pero no eres famosa, no consigues dinero, todo es por el arte y por el puro amor a lo que haces. Pero puede ser un mundo muy cruel.
¿SeguiraÌs vinculada al ballet ahora que lo has retomado?Adoro bailar. Pero creo que voy a colgar las zapatillas de ballet. AdemaÌs, soy demasiado vieja... pero me encantariÌa hacer otras cosas relacionadas con el baile.
Al menos habraÌs recuperado tu vida normal al acabar el rodaje.El diÌa despueÌs del rodaje mi mejor amiga se casoÌ y lo primero que hice fue asistir a su boda. Me parecioÌ muy bonito, pude ver a mis amigos. Luego estuve en casa, intentando recuperar mi vida, dormir, comer... cosas que no habiÌa podido hacer durante el uÌltimo anÌo.
Fuente: 20minutos