
La ciudad de Gijón ha convertido la gastronomía en uno de los pilares sobre los que pivota su estrategia de promoción turística. El menú de Antroxu forma parte de «esa senda». Es más, la jornada gastronómica organizada con motivo del Carnaval es «una de las más arraigadas» y «con mayor nivel de participación» del calendario de eventos municipales. El concejal de Promoción Económica y Turismo, José María Pérez, y la gerente de Hostelería de Gijón, Inés Álvarez, presentaban ayer el «contundente» menú de este año, compuesto por pote asturiano, picadillo de matanza y frixuelos o picatostes. Un total de 49 establecimientos, frente a los 44 del pasado Carnaval, ofrecerán desde hoy y hasta el próximo martes esta alternativa gastronómica. El precio variará entre 15 y 25 euros, dependiendo del local. El menú de Carnaval no sólo destaca por el número de negocios que participan, sino también por el gran interés que captan entre propios y visitantes. «El año pasado se sirvió una media de 70 menús por establecimiento, con picos, en algunos casos, de hasta 300 menús», apuntó Inés Álvarez, como representante de Hostelería de Gijón, parte muy activa en las jornadas del Antroxu. La relación de locales que se suman a la iniciativa puede consultarse en la página web de la propia asociación, que agrupa a la mayoría de hosteleros de la ciudad. Estas jornadas forman parte de un programa gastronómico en el que hay previstos 24 eventos para todo 2011. «Una cifra récord», según afirmó ayer el concejal de Turismo. «Para la ciudad e incluso a nivel nacional», apostilló el socialista José María Pérez. El edil aprovechó la presentación del menú del Antroxu, que tuvo lugar en las instalaciones del Acuario de Poniente, para repasar los últimos datos del turismo local: «El mes de enero se cerró con un 22,58 por ciento más de pernoctaciones que en enero del año pasado». El balance general de 2010 ya había arrojado un porcentaje positivo del 12,20 por ciento con respecto al ejercicio anterior. El acto de ayer contó con la presencia de la Sardina del Carnaval, identificada este año con el movimiento sufragista de finales del siglo XIX principios del XX. El escenario le era propicio a su campaña electoral, encaminada a recabar votos «pa todes les parroches del planeta». En su discurso, la Sardina prometió convertirse en una vía de promoción del menú del Antroxu gijonés, «probándolu en todos los restaurantes».
Fuente: lne.es