
Chengdu, China central. Un marido como otro cualquiera llega a su casa antes de tiempo. Ilusionado, entra en el hogar, su castillo, feliz ante la idea de poder disfrutar lo que queda del día en compañía de su casta y pura mujer, su amable compañera.Pero, ¡oh Confucio!, he aquí que cuando abre la puerta de su dormitorio se encuentra a su querida esposa gritando como una posesa la versión china de “Oh, sí, más, más” encima un joven de 25 años desnudo.El marido, sintiendo un picor en la cabeza que podía preceder al crecimiento de dos voluminosas astas, arremetió contra el joven, de nombre "Sun Meng". Este, dejó de lado el instinto reproductor para centrarse en el de supervivencia y salió al balcón como Buda le trajo al mundo.Sin embargo se dio cuenta de que su decisión no fue la más acertada: no podía bajar a la calle dada la altura del piso. Así que, con más miedo en el cuerpo que decencia, Sun se encaramó al aire acondicionado que había empotrado en la fachada y ahí se quedó para vergüenza del vecindario y para solaz del tipo que pasaba con su cámara en ese preciso momento (es la foto que ilustra el relato).No sabemos cómo bajó, pero el caso es que lo hizo. Y lo hizo vivo y reconociendo que había hecho mal (no sabemos si se refiere a subirse desnudo al aire acondicionado o a desear a la mujer de su prójimo) y que “ese fue un día muy frío”.Fuente: Nopuedocreer