
Esta campaña de reducir en 15% los gastos en armas (qué significa 15% en un contexto de traficantes de armas y miles de millones de dólares) me recuerda la pomposidad del primer gobierno de Alan García cuando ofreció pagar sólo el 10% del servicio de la deuda externa. Como se recordará se terminó pagando mucho más y el Perú no sólo se convirtió en paria sino hizo el ridículo internacional. Fidel Castro llamó a la propuesta de García como la "oficialización del pago del diezmo al Imperio" con lo cual dejó sin piso a la graciosa iniciativa.Pero como este gobierno se esfuerza en parecerse a su primera versión, continúa con las medidas efectistas y aparatosas. Como goza de la complicidad de algunos medios, presenta como exitosas visitas que culminan en simples recepciones de cordialidad que exige el protocolo. La Cancillería del Perú demuestra que está en manos de funcionarios sin mayor nivel que no tienen la capacidad de diseñar una estrategia coherente de enfrentamiento a los propósitos armamentistas de los países vecinos de la región.Así es que Hugo Chávez le dona aviones a Ecuador que a su vez anuncia la compra de helicópteros y pertrechos militares días después de la "cumbre" ministerial fronteriza. Bolivia hace lo propio y Argentina realiza maniobras con vecinos con disputas limítrofes. Y la Cancillería del Perú, sin nivel, dedicada a asuntos sin importancia como pocas veces en su historia.Al igual que hace veinte años el Perú promueve una campaña contra el armamentismo que nos llevó en 1885 a que García vendiera una flotilla de aviones Mirage a "comerciantes" de armas árabes.Una vez más el desatino, la poca consistencia y la medida aparatosa y mediática se convierten en elementos de difusión y distracción.Fuente: Mate Pastor