
Quiero afirmar que soy ante todo un hombre libre, de principios y de buenas costumbres. Que creo en un Dios todopoderoso, creador de los Cielos, de la Tierra y del Universo. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
Soy padre de tres hijos, a quienes amo con todo el calor de mi convencimiento. En nombre de ellos, anhelo también para los otros, para la sociedad, nuestra nación, LA JUSTICIA y LA LIBERTAD. Soy un peruano que es consciente que al fin lo que generará riquezas para nuestra nación será la calidad de gente que impulse y lidere un proyecto nacional de justicia y libertad. Creo que solo así erigiremos una nación unida y poderosa. En ese momento, estoy seguro cada peruano conocerá el significado de las palabras amor, solidaridad, justicia, sabiduría, paz, templanza. Al conocerlas, cada peruano habrá roto al fin las ataduras heredadas que nos privan de una mejor calidad de vida. Anhelo esto, pues creo que para poder avanzar debemos dejar atrás la secuela traumática que dejaron la conquista española y la guerra del Pacifico. Y no menciono las malas experiencias de la época pre-Inca e Inca. El hombre peruano y las familias peruanas deben de tomar la determinación de romper con toda atadura que no les permitan ser libres y felices, y cumplir así con la voluntad divina. ¡Arrodillémonos frente al altísimo y oremos ante el Rey de Reyes implorando perdón, pidiendo a que Jesús venga y habite en la vida de cada uno de nosotros y nos ayude a cambiar. Así acompañando a nuestra voluntad con la presencia de nuestro Padre Creador nuestra nación podrá cambiar; es decir cuando todo nuestro pueblo se humille y vuelva hacia Dios. No hay, creo yo, otro camino. Y esto no es religión, ni cucufateria, es lo que hoy me dicta mi corazón. Es decir el amor por mi prójimo y por mi país, al que deseo libre de drogas, crímenes, corrupción y anarquía. Deseo ver una sociedad libre de todos estos males, en la que mis hijos y los hijos de mis hijos puedan tener mejores oportunidades. Una sociedad en la que puedan vivir libremente. Hasta muy pronto. Jesús Chang