
Con motivo del 35 aniversario de la Galería Forum, el pintor Fernando de Szyszlo expuso sus últimas obras de pintura en gran formato, dándose por entero en esos inmensos lienzos... todo un espectáculo para la sensibilidad y el placer de los ojos como lo expresó Octavio Paz en 1959.
“Una pintura que no se entrega, replegada sobre su propia intimidad, que desdeña la complicidad sensual y exige al espectador una contemplación mas ascética… Sus formas tensas y veloces, a veces son agresivas, crueles; otra, sus colores reconcentrados tienen destellos de salvaje entusiasmo.
Después de esta sabia reflexión del gran poeta mexicano y amigo de nuestro artista, solo me queda expresarme como otra artista que admira a este creador por su entrega, humildad y capacidad de asombro, ante el descubrimiento de imágenes inéditas.
Se perfectamente como uno se siente ante esa única y maravillosa experiencia, que después de muchas horas de trabajo ante la tela, eliminando lo aprendido, hay un momento único de conexión donde aparecen las formas, los colores, las luces, sombras organizadas naturalmente, cadenciosamente, que nos habla y nosotros solo nos tenemos que dejar llevar, ese es el momento donde sentimos el sonido del silencio, que no es ausencia de sonido, esto exige muchas horas de trabajo entre constantes frustraciones y esperanzas, de renovación.
Lo mas difícil es desprogramarse y permitirse estar en vació y poder recibir las imágenes que deben ser la precisas y únicas … Como cuesta es, se deja la mitad de la vida en una constante entrega y renuncia, es así como se vive en el mundo del trabajo en la creación,
Cuando miraba ese hermoso díptico “Ritos de Otoño" en verdes azules rosas naranjas y negros, sin darme cuenta me choque con otro amigo pintor, estuvimos algún rato frente a esta inmensa pintura en silencio y dijimos simultáneamente… que maravilla con la alegríay el respeto de contemplar esta pintura fresca alegre vital jovial y sensual de nuestro joven pintor de 84 años.
Recuerdo que cuando era alumna de bellas Artes por los 80, la posibilidad de conocer a Fernando de Szyszlo era casi imposible, nosotros lo veíamos como inalcanzable... Un buen día una compañera de la escuela de Bellas artes, lo invitó a nuestro taller en Barranco... era una casa prestada, que con el terremoto había quedado desbastada como la mayoría de las casonas.
Para nosotros los estudiantes de arte fue la gran oportunidad de poder contar con talleres... casa grande, techos altos, solo pagábamos los servicios como agua luz, etc... si todavía existía... era verano me acuerdo, nos sentábamos en cajas de frutas y por ahí alguna banca.. pensábamos que no iba a venir... que vergüenza... no tenemos donde sentarlo ¡ y si no viene... Las dudas se disiparon cuando por el parque apareció su Mercedes Benz plateado, estacionándose frente a nuestro taller, el susto fue grande, no sabíamos que hacer, realmente nos sorprendió, lo recibimos y lo sentamos sobre una caja de frutas, le invitamos cafecito y unos cachitos de pan...
Hablamos mucho, le enseñamos nuestros trabajos y se tomó la paciencia de comentar una tras otra las obras que le poníamos ante sus ojos… Nunca me olvidaré de ese gesto de solidario y de sencillez que solo lo posee el que es grande... para mi fue una gran lección. la de buscar y encontrar siempre a la persona y no al personaje, posiblemente el no se acuerde de este incidente, pero para nosotras dejo huellas en nuestras vidas, fue fundamental...
Gracias maestro...