
Se requiere un país alerta para encarar los cambios necesarios que se avecinan en todo orden de cosas, hacia dentro y hacia fuera, urgentes y prioritarios. El tiempo ha permitido crecer en conocimiento, ampliar la visión, iluminar más rincones de la conciencia, elevar la inteligencia, aprender a discernir realmente lo bueno de lo malo para nosotros y el mundo.
El peruano de este siglo debe contemplar desde más alto, atisbar a través de nuevas ventanas su mañana y ver con mayor claridad el fruto de sus actos, la dirección de sus caminos. La misión es poner freno a la destrucción del patrimonio natural, de la biósfera y su enorme riqueza; se requiere un abrir de ojos y entender que peligra el futuro de todos. Los adultos, que jugamos los descuentos y vamos perdiendo el partido, debemos cambiar la manera de actuar, y velar por el devenir y la vida de nuestros hijos. Es cierto que muchos luchan ya con desvelo contra la contaminación de aguas, atmósfera y suelo, la pérdida de recursos y extinción de la biodiversidad; es verdad que se siembra con alegría educación y árboles al vuelo y se combate la miseria de dos tercios de la humanidad. Pero todo esfuerzo es aún poco y nada, la población sin conciencia del mundo aumenta a razón de cien millones por año y en el mismo tiempo 16 millones de hectáreas de bosques naturales se queman en la Tierra sin compasión; los cursos de agua han perdido pureza y vigor y se convierte a nuestras cuencas en pestilentes desagües. La presión demográfica, y su efecto destructivo del entorno, no permiten ya siquiera al hombre tomar el sol, pues cada vez protege menos la débil capa de ozono. Ni respirar con profundidad, pues el oxígeno está degradado. Ni alimentar a nuestros hijos con los peces de los ríos y mares envenenados, ni contemplar miles de especies con cuyas imágenes soñamos y que hemos extinguido. Está en riesgo el futuro, se pierde más que acciones en la bolsa ó ahorros en el banco. Es la Vida misma sobre lo que hablamos, sin enojo, ni miedo. Es la muerte el adversario, solo la venceremos si con decisión actuamos…