
Con el objeto de justificar la concesión a 30 años, los costos de la denominada Línea Amarilla estarían completamente sobredimensionados. Eso aunado a la forma como se hizo la concesión encerrraría un acto de corrupción que debe ser investigado a plenitud.Por otra parte la concesión a 30 años no es justa para Lima. El peaje en la actualidad da 32 millones de dólares al año, con una tendencia creciente que lo pondría en 50 millones de dólares en cinco años y en 100 millones en 15. Eso multiplicado por 30 años daría un negocio de por lo menos 3,000 millones de dólares tomando en cuenta el porcentaje de crecimiento anual. Es, desde cualquier punto de vista, sobredimensionado e irregular.El caso del espía traidor ha desviado la atención de esta concesión, pero el tema debe ser investigado a plenitud.Fuente: Mate Pastor