
En esos callejones, las jaranas duraban de tres a cuatro días seguidos y eran con llave o candado en la puerta. Sin embargo, Pinglo, cuenta que él jamás olvidaba sus obligaciones, y que muchas veces se fue a laborar después de la jarana. Ya una vez culminadas sus labores, regresaba de nuevo a seguirla. Es en ese entorno que Felipe Pinglo compone, y lo hace a borbotones. Todos se merecen una canción, el canillita, la obrerita, el labriego, el hombre común y corriente..., porque nuestro gran compositor hizo sus mejores canciones inspirándose en aquellos callejones. Por ejemplo, un famoso solar fue el callejón "Del Fondo" donde nació y vivió Isabel Ramírez de Mejía, a quien Pinglo nombra en su clásico vals "De vuelta al Barrio". Lo canta, la voz especial de nuestro querido interprete Mariano Huacchillo:
Los Embajadores Criollos, le grabaron al Maestro Pinglo su "Claro de Luna". Extraemos este vals de un disco muy antiguo, con cariño para todos ustedes. Es una verdadera joya del cancionero peruano. Continuamos con la historia de vida de Felipe Pinglo, quien tuvo una lucha frontal contra los conservadores de su época, en momentos que el Fox-Trot, el Charleston (nacido en la ciudad del mismo nombre, en Carolina del Sur), el Jazz, el One-Step causaban furor entre nuestros habitantes. La música extranjera se apoderó entonces de los gustos y preferencias musicales de los amantes de lo nuestro. Es allí donde se produce un tremendo retroceso de la música criolla. Pinglo era consciente de ello, por eso se esmeró tanto y coadyuvó de tal forma a su florecimiento, que muchos compositores siguieron sus pasos hasta el día de hoy. Acorde con ello, el Maestro también compone One-Steps, aquí está "Llegó el Invierno", en la melodiosa y admirada voz de Gisela Altuna: Un excelente intérprete de hoy, quien es ejemplo de juventud, entusiasmo y profesionalismo, es nuestro querido Carlos Castillo que le canta a Felipe Pinglo "El Huerto de mi Amada". Cuentan los criollos que le sobreviven a Pinglo, que gracias a él revivió la música criolla. Es que las letras de sus canciones eran diferentes a las que el público conocía. Llenas de armonía, musicalidad, con letras que le cantaban al común de la gente y calaban hondo en el sentimiento popular. Armonía y poesía que invitaban a escuchar la obra del maestro con unción. Que tal sencillez, que pluma e inspiración adornaban al maestro de maestros..."Los Morochucos", nos dejaron una obra de arte con sus voces y bordoneos. La maravillosa canción "El Plebeyo". "EL ESPEJO DE MI VIDA", POR ROBERTO TELLO"