
Más olvidados quedan cada vez los tiempos en que se satanizó la masificación del Internet por el impacto que tendría entre los niños y adolescentes al tener estos una carta libre de navegación sobre la gran vía: sin límites ni reglas de tránsito. Sin embargo, muchos de los riesgos que de todas formas debimos correr simplemente han sido notoriamente superados, o si algunos lo prefieren, al menos compensados.
Quienes vieron en el Internet una invencible combinación de entretenimiento y ocio al máximo -música, videos, juegos en red, Hi5 y hasta tareas resueltas- que esclavizaría a los indefensos niños, pues se equivocaron. Hoy la educación ha adoptado también las herramientas dotadas por las tecnologías de la información y comunicación (TIC), de manera que la educación también está apostando por ser entretenida ¿quién da más? Del ratón de biblioteca al ratón del click Así, lo que no entró con los libros ni bastó con el VHS o los DVD, hoy apuesta por desarrollar más la creatividad de los niños y jóvenes a través del empleo de herramientas por ellos mismos. Ya no son sólo receptores de conocimiento sino difusores y generadores de éste. Entre estas herramientas destacan la creación los blogs (bitácoras), videos, podcast (creación de archivos de sonido), diseño de animaciones; y demás complementos a lo impartido en las aulas que trascienden lo presencial: cursos en línea, videoconferencias, CD Rooms, programas de simulación, entre otros. Si bien no todas las escuelas han logrado implementar estos usos, lo bueno es que los propios escolares se interesan en aprender estas herramientas sin esperar a que se las enseñen en sus escuelas. Así mismo, mediante concursos a nivel de colegios se estimula, por ejemplo, la creación de blogs u otros soportes con temas educativos, de interés social y con un estilo juvenil. Una iniciativa destacable fue el I Concurso de Blogs “Déjate leer” (Agosto 2008), convocado por la UPC, para estudiantes de tercero, cuarto y quinto de secundaria. Educación interactiva Sin embargo, ojo, no se requiere de una computadora para generar una educación interactiva, ya que toda esta revolución no nace de la herramienta tecnológica, sino de la necesidad de interactividad, concepto sobre el que se basan todas estas transformaciones. Y este concepto se refiere a un intercambio dinámico y diálogo constante, el cual debe ser promovido por los maestros, ya que puede haber interactividad sin tecnología, pues las herramientas simplemente potencian esta capacidad. “Es un proceso que pasa por poner mayor énfasis en las metodologías que en los contenidos. Esta transformación educativa pone énfasis en el aula de clase –ambiente de confianza- por parte del maestro, esto es lo interactivo”, tal como lo detalla la Dra. María Teresa Quiroz, experimentada socióloga investigadora en temas de educación y comunicación. Se apuesta entonces hoy por una educación interactiva, en la que maestros y alumnos interaccionen continuamente. Por: Patricia Saavedra Avendaño 04/02/09