
Cuando una operación de espionaje se "cae", es decir es descubierta, a los operadores se les deja sólos. Eso sucede aquí y en cualquier parte. En ningún país se reconoce que se viene espiando al otro país. Todo es parte del juego sucio de la política, que practican todos los estados. A los países espiados les corresponde sancionar con las máximas penas a los espías. Se hace en Estados Unidos, Rusia, China y Afghanistán.
Por eso resulta conmovedor, por decir lo menos, que el presidente y sus "ministros" exijan a Chile que reconozca que nos estaba espiando. Eso jamás sucederá. Las medidas que se tienen que adoptar son otras, algunas de las cuáles son, por ejemplo, el que el TLC con Chile pase por el Congreso, suspender las inversiones chilenas en nuestro país en sectores estratégicos y convocar a una Junta de Ex Cancilleres sin exclusión de ningún ex ministro. Pero más tierno y conmovedor resulta el palabreo presidencial "espía el que se siente menos". ¿Se sentirá menos el servicio de espionaje británico MI5? ¿O se sentirán menos los rusos de la KGB de la cual Putin fue director? ¿o de repente el legendario Mossad se sentirá acomplejado? ¿o la CIA de Estados Unidos? ¿O el eficiente servicio secreto francés DGSE? Ya resulta cómica la forma como viene reaccionado el gobierno. En verdad la rimbombante reunión del Consejo de Seguridad y su sesión de fotos nos demuestra que el actual gobierno está convencido que se gobierna sólo con apariencias.Fuente: Mate Pastor