
La DEMAGOGIA es una estrategia política que consiste en apelar a emociones para ganar el apoyo popular mediante el uso de propaganda y retórica, es un uso fraudulento de la democracia en el que los políticos tratan de mantener el poder mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de una sociedad inculta. Aristóteles se oponía a la democracia ya que consideraba inevitable que el pueblo llano cayera en la trampa de la demagogia. OCLOCRACIA, es una forma de degeneración de la democracia. Si democracia es el gobierno del pueblo, la oclocracia es el gobierno de la plebe, definida como un pueblo con una voluntad viciada, confusa, in juiciosa e irracional, es la tiranía de una mayoría victima de la demagogia. Los oclócratas, intentan mantener el poder de forma corrupta buscando su legitimidad en el sector más ignorante, más intolerante o más manipulable de la sociedad hacia el cual vuelcan todos sus esfuerzos propagandísticos y manipuladores. En la Oclocracia, solo se tienen en cuenta los intereses del país de una forma superficial y burda, el verdadero interés es el mantenimiento del poder mediante la acción demagógica en sus múltiples formas, apelando a emociones y mediante estrategias como la promoción de discriminaciones, fanatismos y sentimientos nacionalistas exacerbados; el fomento de los miedos e inquietudes irracionales; la creación de deseos injustificados o inalcanzables. para ganar el apoyo popular, La apropiación de los medios de comunicación y de los medios de educación por parte de dichos sectores de poder son puntos clave para quien busca esta estructura de gobierno, a fin de utilizar la desinformación. Así se mantiene un dominio sobre masas en movimiento que hacen valer sus propias instancias inmediatas e incontroladas creando la ilusión de que se impone un legítimo poder constituido sobre la voluntad popular. Sin embargo, falta la voluntad general de unos ciudadanos conscientes de su situación y de sus necesidades, una voluntad formada y preparada para la toma de decisiones y para ejercer su poder de legitimización de forma plena. De esta forma, en la oclocracia la legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos. Y como veréis, no he nombrado a nadie