
El primer ministro belga Herman Van Rompuy fue designado presidente del Consejo Europeo. Foto: Reuters
Los líderes europeos designaron el jueves al primer ministro belga Herman Van Rompuy presidente del Consejo Europeo y a la británica Catherine Ashton como jefa de la diplomacia de la UE.Van Rompuy, un democristiano flamenco de 62 años, era considerado favorito prácticamente desde que se iniciaron hace unas semanas las negociaciones entre bastidores y las consultas telefónicas entre capitales.El tándem será completado con la actual comisaria europea de Comercio, Catherine Ashton, de 53 años, que sucederá al español Javier Solana en el cargo de Alto Representante de la UE para las Relaciones Exteriores, pero con unas prerrogativas reforzadas.Con estas designaciones se confirma la voluntad de que el rostro de los 27 sean dos figuras de bajo perfil, desconocidas para la mayoría de los europeos e incapaces de hacerles sombra a los líderes del bloque.Este déficit de popularidad y carisma puede representar un escollo a la hora de tratar con el presidente estadounidense, Barak Obama, o el líder chino, Hu Jintao.Van Rompuy asumirá el cargo por un mandato de dos años y medio renovable una vez, tras dirigir durante algo menos de un año el gobierno belga y restablecer la unidad en un país que estuvo al borde del abismo durante muchos meses por las diferencias entre francófonos y flamencos.Poco conocido más allá de las fronteras del reino, Van Rompuy es un político discreto y sus primeras declaraciones tras conocerse su designación apuntaron a que no tiene previsto saltar con gran pompa a la notoriedad internacional al afirmar que se contentará con un papel de facilitador de compromisos entre los países de la UE.Demasiado “insulso”La principal virtud de Rompuy parece ser su voluntad de encarnar a un simple mediador, lo que lo convierte en una figura consensual, demasiado, según las voces críticas que se alzaron contra una designación marcada por la falta de transparencia del sistema para elegirlo, así como lo difuso de sus prerrogativas.Para el jefe de fila de los eurodiputados ecologistas, el francés Daniel Cohn-Bendit, la elección "debilita" a Europa, al tachar a Van Rompuy de "insulso" y a Ashton de "insignificante".La prensa europea carga las tintas contra los flamantes presidentes y la jefa de la diplomacia de la UE. "Dos desconocidos en la escena europea, y mucho más internacional, sin apenas experiencia en política exterior y novatos de la UE, llevarán la representación de los Veintisiete en el mundo", lamenta el diario español El Mundo.Para El País, "los dos nuevos dirigentes de la Unión son personalidades grises, desconocidas, lo que agravará el distanciamiento de los ciudadanos con sus instituciones".
En Francia, Libération (izquierda) tilda a Van Rompuy de "presidente para el decorado". "En su primer acto", sigue el diario, "la Europa del Tratado de Lisboa ha optado por personalidades que no molesten a nadie". "A falta de nombrar un representante de la 'Nueva Europa', los Veintisiete al menos han conseguido designar a una mujer, pero no la más brillante", añade Libération.En Alemania, el Frankfurter Rundschau estima que la Unión Europea ha encontrado "unos dirigentes sin brillo, sin visión, en parte sin experiencia en el ámbito requerido".Mismo enfoque en la prensa británica. The Financial Times afirma que "estos nombramientos hacen dudar sobre la capacidad (de los interesados) a la hora de rivalizar con Washington y París". "La elección de dos personalidades relativamente desconocidas (...) es consternante para quienes querían conferir más peso a Europa a escala mundial", escribe el diario.Ç"El continente, la noche pasada, se alejó de la mesa de los grandes y perdió una oportunidad real de mantenerse al nivel del mundo del G2 dominado por los polos gemelos Washington y Pekín", deplora The Guardian.Fuente: RFI