
Neftalí Reyes: Pablo Neruda
Han pasado más tres décadas del sensible fallecimiento de uno de los escritores más prolíficos que hayan existido en las letras universales, Ricardo Neftalí Reyes Basoalto, "Pablo Neruda" (1904-1973), y aun su voz se sigue escuchando en la boca de la gente que continua recitando sus poemas con alborozada algarabía y solemnidad, como un eco insistente y porfiado que se resiste a ser olvidado en el tiempo y es que los hombres brillantes jamás se olvidan, así pasen miles de años.
Mucho se ha hablado de su humildad y su sencillez, de su personalidad que lo ha catalogado como una de las personalidades más queridas y respetadas a nivel internacional. También se ha hablado de su lucidez de pensamiento que sabia dilucidar entre lo importante y lo banal de la realidad, no solo con la gente sino con el mundo que lo rodeaba. Supo marcar el derrotero no solo en el camino literario sino también en la política y en la actividad social de su país como miembro activo del Partido Comunista de Chile; comprometido fervorosamente con un cambio profundo desde la raíz del gobierno con temas de inserción social y educativa para ese querido pueblo que lo vio nacer y que leía sus libros con entusiasmo; igualmente como diplomático en los lujares más alejados de su patria (Francia, China) o donde se le necesitara y muchas ad honorem. Para terminar, solo nos queda decir que su influencia en la literatura posterior a su desaparición en septiembre de 1973 ha sido colosal y ha servido como guía para las presentes generaciones que toman como pauta su genio creador para seguir inventando nuevas formas de comunicación poética y denuncia. Ganador de uno de los Premios Nobel de Literatura más recordados de toda la historia (1971) conmovió al mundo con su primer gran éxito literario "Veinte canciones de amor y una canción desesperada", siendo respaldado después con posteriores títulos de resonante éxito como "Residencia en la tierra" (1925-1931), "Canto General" (1950), "Odas Elementales" (1954), "Estravagario" (1958), "Cien sonetos de amor" (1959), "Memorial de Isla Negra"(1964) etc., así como una importante biografía que fue hecha por el propio Neruda y que fue develada al publico después de su fenecimiento, "Confieso que he vivido" (1974). Desde esta humilde tribuna le rendimos un merecido homenaje al creador de la sonrisa poética adornada con flores de dulzura y rocíos perfumados de humores gratos, de un colega poeta a otro poeta que sigue su ejemplo con tenacidad. Y para terminar este pequeño reconocimiento a su fulgida labor en las letras latinoamericanas he aquí un comentario del poeta acerca del significado de las palabras: "... amo tanto las palabras... las inesperadas... las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen... vocablos amados... brillan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... persigo algunas palabras... las agarro al vuelo, cuando van zumbando y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosos como aceitunas... y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejillo, las liberto... las dejo como estalactitas en mis poemas, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... todo está en la palabra...."