
Portada de la edición del 14 de febrero de 2009 de Perú 21
El éxito en la mejora de la seguridad ciudadana que se ha logrado en ciudades como Nueva York o Londres estuvo basado en el regreso al patrullaje comunitario, que significa tener policías caminando por los barrios. De esa manera, el custodio va conociendo a los vecinos, así como sus temores y preocupaciones, permitiéndole implementar labores de prevención.En realidad, la gran innovación en esas urbes fue retornar a una forma tradicional de integrar la policía a la comunidad. Lograron, con ello, que la población perdiera el temor y recobrara la confianza en la institución. Este cambio fue fundamental, pues la desconfianza que existía hacía que, incluso, no se denunciaran delitos por temor a la policía; una situación similar, dicho sea de paso, a la que existe hoy en muchos sectores de Lima. En suma, fue gracias al patrullaje comunitario que gradualmente los índices de criminalidad se fueron reduciendo mientras mejoraba la calidad de vida de sus ciudadanos.Lamentablemente, en nuestro país se ha optado por el camino contrario. El esquema implementado por el ministro del Interior, de volver a concentrar los recursos y efectivos al eliminar la distritalizacion policial, parece que va a dejar desguarnecidos a los vecindarios. De acuerdo con la información proporcionada por los alcaldes distritales, 5 mil policías se retirarían de los barrios para formar parte de grandes Divisiones Territoriales, en las cuales se priorizaría labores de inteligencia criminal y, con ello, se daría por cerrado el incipiente intento de desarrollar policía comunal en nuestra capital.Nuevamente, como suele ocurrir en nuestro país, el ministro entrante desecha de antemano todo lo hecho por el anterior. A pesar de que el proyecto de distritalización parecía tener amplio consenso ciudadano, y recién se estaba implementando, el programa quedó descartado no bien comenzó la gestión del general Hernani. Ahora se vuelve a experimentar con otro esquema con el cual vamos camino a tener vecindarios desguarnecidos, así como a todos nuestros vecinos abandonados. Al final, tenemos que entre ministro y ministro, entre marchas y contramarchas, entre experimento y experimento, simplemente la seguridad ciudadana sigue empeorando y nuestra calidad de vida se sigue deteriorando.
Fuente: Perú 21