Banner Tuvivienda
Viernes 10 de abril 2026   |   Contáctenos
Lunes 23 de noviembre 2009

Eduardo Bueno León: ¿Es Populista el APRA?

En su última y reciente versión del populismo, Alan García ha reforzado lo peor de la política tradicional en el APRA: Autoritarismo, corrupción, sometimiento a intereses extranjeros, clientelismo, des ideologización.
Si bien es cierto, en su actual gobierno, hay resultados en la lucha contra la pobreza y el aumento del gasto público en infraestructura, lo cierto es que se ha podido hacer mucho más con los recursos disponibles, además al no disminuir las desigualdades, la pobreza puede volver a aumentar y no hay recuperación del salario real. Es decir socialmente, el Perú es un país estancado y con alto riesgo de regresión.
El populismo del Presidente García se expresa con nitidez en los Núcleos Ejecutores, aunque en el marco de la ortodoxia neoliberal. Mantiene también su estilo de gobernar sin instituciones políticas como el Partido Aprista y una creciente proclividad a la antipolitica.
Mientras tanto las grandes propuestas de Haya de la Torre, siguen intactas, esperando que sus auténticos discípulos ?que están en el pueblo, como él dijo acertadamente en su última entrevista- las hagan realidad con coraje y honestidad. Finalmente, y regresando a la pregunta inicial de Martin Tanaka sobre las ?claves? de porque el APRA sobrevive como el PRI o el Peronismo y no declina como AD o el MNR. Aquí Tanaka no diferencia entre Aprismo y Alanismo (lo mismo que Manrique, grave error analítico), lo que ?sobrevive? del APRA es una mezcla del populismo-caudillista Alanista y bases territoriales Apristas-Hayistas, que en la actualidad se expresan con mucha tensión en la lucha por el poder interno dentro del PAP.
Lunes 23 de noviembre 2009
Eduardo Bueno León: ¿Es Populista el APRA?

Eduardo Bueno León es Sociólogo y Politólogo egresado de la Universidad Complutense de Madrid. Master en Estudios del Desarrollo por la misma universidad. Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Actualmente es profesor de la Universidad Iberoamericana del DF, La Universidad Anahuac y la UDLA – sede México DF. Es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM. En 1977 fue militante y dirigente de la JAP en Miraflores.

En un articulo publicado en el diario La República el 22 de noviembre del 2009 (1), el sociólogo Martín Tanaka, hace un conjunto de afirmaciones que me parece pertinente comentar a propósito del libro de Nelson Manrique ¿Usted fue Aprista? Dice Tanaka cuestionando a Manrique, que los virajes derechistas del APRA durante el siglo XX, tuvieron “cierta lógica” que nos debe permitir entender la supervivencia del Aprismo en el Perú. Manrique cuestiona tales virajes políticos e ideológicos, los cuales ubica como la causa de la falta de representación del Apra en los sectores populares y uno de los factores de la separación creciente entre Estado y Sociedad en el Perú contemporáneo. Estos virajes han impedido la modernización política del Perú, según Manrique. También señala Tanaka, que el APRA es la manifestación del populismo latinoamericano, y que en esa perspectiva hay que ubicar sus “virajes”. Termina preguntándose Tanaka, ¿Por qué el PRI o el Justicialismo argentino se mantienen vivos y AD de Venezuela o el MNR de Bolivia han declinado?.

LA MODERNIZACION POLITICA EXCLUYENTE PERUANA  Sobre el primer punto, la modernización política hay que entenderla como la incorporación de las clases populares a la política de instituciones (2). Esta modernización en el Perú, no se pudo consolidar en el siglo XX, por los regímenes autoritarios de la oligarquía agro-exportadora. Las oportunidades en que se dieron procesos de democratización y el APRA participó, fue sistemáticamente excluida o su líder vetado.Sin embargo, la masiva migración del campo a la ciudad a mediados de los años cincuenta ya no se expresó políticamente en el APRA, pues se construyeron dos referentes populistas alternativos : El Belaundismo y el Odriísmo. El primero apareció como modernizador, andino y progresista, y el segundo como pragmático y clientelar urbano.La crisis política de octubre de 1948 desilusionó a grandes sectores populares con el Aprismo y también alejó a las clases medias. En parte por la constatación de la inviabilidad del proyecto histórico del APRA en un modelo político que para aceptarlo, requería hacer concesiones que no se toleraron (3). Y en parte, por una especie de “cansancio social” de sectores medios con un proyecto cuyo horizonte aparentemente estaba signado por la clandestinidad, la exclusión y la persecución.  La estrategia de Haya en los años cincuenta de levantar la bandera anticomunista, tenía también un destinatario: El Belaundismo, pues los sectores socialistas simpatizaban con el proyecto del Arquitecto y Belaunde logró canalizar a su favor el antiaprismo.Esta estrategia no dio resultado y llevó al APRA a la convivencia con el Pradismo y luego a la coalición con el Odriísmo, las cuales, en el contexto de los años cincuenta y sesenta, enajenaron al aprismo, el apoyo de las juventudes  más politizadas y movilizadas.La tesis que los “virajes” del APRA impiden la modernización política del Perú, es sólo parcialmente cierta. Y ello provocará la revolución del Velasquismo y el regreso en los años setenta por Haya de la Torre al “Marxismo Indoamericano”.

POPULISMO: LA NEGOCIACION ENTRE BURGUESIA Y CLASES MEDIAS Y POPULARES Carlos Vilas define al Populismo de la siguiente manera “En América Latina se denomina populista al tipo de régimen o de movimiento político que expresa una coincidencia inestable de intereses de sectores y elementos subordinados, de las clases dominantes y de fracciones emergentes, populares y urbanas. Este populismo enmarca, el proceso de incorporación de las clases populares a la política institucional, como resultado de un intenso y masivo proceso de movilización social…” (4)      La mayoría de los estudios recientes apuntan a que este fenómeno político y social, fue el gran salto modernizador de América Latina durante el siglo XX (5). Pero en el Perú no se expresó solamente en el APRA, sino en el Belaundismo y posteriormente en el Velasquismo (nacionalismo militar de izquierda, o reformismo militar).El APRA después de 1948 dejó “vacíos de representación popular” rápidamente llenados por otros actores y proyectos, los cuales a su vez, al cumplirse su ciclo de crecimiento y expansión rápidamente declinaron. Ahora, desde un punto de vista ideológico y empírico, a partir de la observación de los comportamientos políticos más importantes del Apra, estando en vida Haya de la Torre, no se puede considerar al Aprismo como un movimiento populista más.

EL APRA COMO PROPUESTA DEMOCRATICA Y SOCIAL NO POPULISTA El APRA nace como movimiento nacional-popular y se consolida como tal, pese a que en su dirección el sector obrero y campesino nunca tuvieron un peso decisivo.  Su peculiaridad radicó en el proyecto modernizador alternativo al puro modelo socialista-estatista y al modelo neo darwiniano de división internacional del Trabajo donde América Latina solo produciría materias primas. Haya de la Torre, Manuel Seoane,  identificaron el proyecto como un capitalismo de transición reformado por un Estado Antimperialista, el cual intervendría en su regulación y capacidad de redistribución. Haya de la Torre no postuló el capitalismo salvaje ni la economía de mercado neoliberal, ni se estancó en consignas como “inversiones”, pero si sustentó la industrialización, y ello lo convierte en un antecedente de la Teoría del Desarrollo de la CEPAL, quizás el  organismo de estudios económicos más importante de América Latina (6)Si dejamos de lado el sentido peyorativo muy usado por los intelectuales neoliberales para descalificar el populismo, veremos que la matriz de la industrialización en América Latina  fue el régimen populista. Política-economía y sociedad se articularon para la modernización capitalista dirigida por el Estado. En el “Antimperialismo y el APRA”, está la base teórica del proyecto industrializador inclusivo, por lo tanto, hay racionalidades que dan mayor sustento a la modernización que la pura acción de caudillos o líderes carismáticos. O para decirlo en otros términos, lo que se llama “Populismo” en muchos aspectos es la matriz teórica de Haya de la Torre.  Pero inmediatamente debemos aclarar, que lo que diferencia al APRA del populismo es su visión clasista, su eje nacional-popular indoamericano, su construcción de una racionalidad política basada en la acción y el conocimiento tal como se definió en las Universidades Populares, y su visión de una industrialización sostenida, regionalizada y sin sacrificar al campo.      Y no puede considerarse tampoco al APRA populista, porque su raíz teórica y analítica es el marxismo indoamericano. El eje de su teoría política es el Frente de Clases Sociales, como alianza transitoria y sin renunciar a la autonomía clasista de los actores de la coalición. Este punto de vista que está en el Antimperialismo y el APRA (7), Haya de la Torre lo reasumirá en los años setenta hasta el día de su muerte.El Frente Pluriclasista del Populismo tradicional anula las contradicciones internas y las supedita a la defensa de la soberanía nacional. El liderazgo carismático populista galvaniza las contradicciones.En el APRA, las Universidades Populares construyen una nueva racionalidad política, de la cual se derivan actores, alianzas y frentes cuyo objetivo no sólo es la consolidación del Estado Nación (como en el populismo), sino la construcción de una sociedad nacional iguaiitaria, solidaria, cooperativista e indigenista. Las Universidades Populares en el proyecto histórico del Aprismo fueron los grandes contrapesos al liderazgo carismático.

EL APRA COMO POPULISMO TRADICIONALCuando el Partido Aprista (La experiencia peruana de la utopía Hayadelatorreana), se desliga de las Universidades Populares, de la teoría crítica del capitalismo, entonces la racionalidad frentista pluriclasista e indoamericana es sustituida por los mecanismos propios del populismo tradicional latinoamericano, anclados en el clientelismo, el paternalismo, el autoritarismo, el caudillismo y la movilidad subordinada. Se deja de lado entonces, el carácter nacional-popular y se transita a un  modelo de partido tradicional que se inserta en el Sistema Político sin lograr ninguna modificación del mismo que le permitiera legitimar su proyecto histórico. Algo que si lograron el Cardenismo en México y el Peronismo en Argentina con la ampliación del Estado Social. Y ya en la dinámica de una democracia de instituciones liberales pero sin práctica liberal, el Partido Aprista, durante la Convivencia y la Coalición de los años 50 y 60 ocupa objetivamente el espacio conservador.Fue una apuesta muy arriesgada, en el contexto de la Revolución Cubana y el desarrollo de movimientos insurreccionales en América Latina. Y se perdió, pues las élites militares peruanas conscientes del peligro de los movimientos insurreccionales, decidieron modernizar al Perú en casi todos los terrenos bajo una nueva lectura de la doctrina de seguridad nacional. Y el APRA de los años sesenta no representaba ya el proyecto de transformación nacional, era un partido que sólo ofrecía discurso, tradiciones, una nueva etapa de desarrollismo sin afectar intereses oligárquicos agrarios y mucho clientelismo.

LA GRAN RECTIFICACION DE HAYA DE LA TORREPero a diferencia de Alan García, Haya de la Torre, inmediatamente después del Golpe del 68, rectificó. Se puso al frente del partido aprista, reactualizó su pensamiento revolucionario e intentó reconstruir el Frente Pluriclasista, reivindicando las reformas más importantes de los militares, relanzando las Universidades Populares, y consciente que la oligarquía había cavado su propia tumba con el veto y golpe de estado de 1962.Haya de la Torre no fue en auxilio de la oligarquía ni puso al APRA al servicio de la derecha durante el velasquismo. Tomó la bandera democrática y propuso un nuevo pacto social donde las reformas sociales y la democracia se integraran en un gran acuerdo, donde se cerraba el siglo XX con la reconciliación histórica entre el APRA y las FFAA. Eso fue la Constitución de 1979. En cambio Alan Garcia y el Alanismo significan la cancelación del proyecto revolucionario e indoamericano  del Aprismo y su sustitución por el pensamiento neoliberal y conservador, pero sobre todo la imposición institucionalizada del populismo como forma y método en el Partido Aprista. Y tal como lo dicen diversos autores cuya bibliografía adjuntamos, el populismo puede ser de derecha o izquierda, puede tratar de cambiar el orden o de mantener el orden. Alan García ha transitado por ambos caminos causando verdaderos desastres.ALANISMO NO ES APRISMO, ES POPULISMO TRADICIONAL En un conocido libro Rudiger Dornbusch y Sebastian Edwards (8),  definen al populismo económico como “un enfoque de la economía que destaca el crecimiento y la redistribución del ingreso y menosprecia los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas agresivas ajenas al mercado”. Y entre varios ejemplos ponen el gobierno de Alan García de 1985-1990. Lo curioso es que el investigador del Banco Mundial, Ricardo Lagos al abordar el caso del primer gobierno de Alan García hace una reseña de la propuesta aprista, pero en todo el desarrollo del texto, no hay un contraste entre el APRA y la política Alanista de ese periodo. Diera la impresión que la política económica del primer gobierno de García es la política económica propuesta por el APRA (9).Esta omisión ha confundido a generaciones apristas posteriores a la hecatombe de 1987-90, pese a que en su momento, Armando Villanueva antes que lo nombren Presidente del Consejo de Ministros en 1988, criticó a los economistas capitaneados por Javier Tantalean (se llamaban “los audaces”) recomendándoles que leyeran el “Antimperialismo y el APRA”. Alan García intentó desmentirlo  en un mitin en Alfonso Ugarte, declarando que el “Programa Heterodoxo era Aprista”. La omisión de Lagos, adquiere mayor dimensión, cuando citando al economista P.Drake, explica que “El populismo se inicia como un esfuerzo calculado para ganar apoyo e impulso políticos, pero luego no sabe regresar a la ortodoxia en el momento oportuno” (10).Y más adelante escribe “La economía y la política del Perú eran en 1985, particularmente adecuadas para tal experimento (La Heterodoxia de los “audaces”), pero la parte fácil es la recuperación, la difícil es mantener la estabilidad macroeconómica y reanudar el crecimiento sostenible” (11).Vale decir, el experimento populista heterodoxo de 1985, tuvo un escenario límite entre 1987-88. El camino a seguir debió ser la ortodoxia (según Lagos), pero se convirtió la política coyuntural de reactivación económica en política permanente. Y eso fue una decisión política de Alan García, de la cual posiblemente no comulgara Luis Alva Castro. El resultado fue la Hiperinflación.El programa Aprista no tuvo la culpa ni responsabilidad en esas decisiones de Alan García, como tampoco hubo responsabilidad en las teorías sobre reestructuración de la Cepal de esa época. Y desde el punto de vista Aprista y de acuerdo a la lógica del texto de Lagos, lo racional hubiese sido, convocar al Congreso Económico Nacional y definir con un gran acuerdo entre los productores el escenario posterior a la reactivación de 1985-86. Sin embargo pudo más el populismo, el voluntarismo sin actores y una maraña política en el imaginario del Jefe de Estado de ese entonces.                   En su última y reciente versión del populismo, Alan García ha reforzado lo peor de la política tradicional en el APRA: Autoritarismo, corrupción, sometimiento a intereses extranjeros, clientelismo, des ideologización.  Si bien es cierto, en su actual gobierno, hay resultados en la lucha contra la pobreza y el aumento del gasto público en infraestructura, lo cierto es que se ha podido hacer mucho más con los recursos disponibles, además al no disminuir las desigualdades, la pobreza puede volver a aumentar  y no hay recuperación del salario real. Es decir socialmente, el Perú es un país estancado y con alto riesgo de regresión.El populismo del Presidente García se expresa con nitidez en los Núcleos Ejecutores, aunque en el marco de la ortodoxia neoliberal. Mantiene también su estilo de gobernar sin instituciones políticas como el Partido Aprista y una creciente proclividad a la antipolitica. Mientras tanto las grandes propuestas de Haya de la Torre, siguen intactas, esperando que sus auténticos discípulos –que están en el pueblo, como él dijo acertadamente en su última entrevista- las hagan realidad con coraje y honestidad.   Finalmente, y regresando a la pregunta inicial de Martin Tanaka sobre las “claves” de porque el APRA sobrevive como el PRI o el Peronismo y no declina como AD o el MNR. Aquí Tanaka no diferencia entre Aprismo y Alanismo (lo mismo que Manrique, grave error analítico), lo que “sobrevive” del APRA es una mezcla del populismo-caudillista Alanista y bases territoriales Apristas-Hayistas, que en la actualidad se expresan con mucha tensión en la lucha por el poder interno dentro del PAP.Tanto en el PRI como el PJ después de la muerte de sus fundadores, surgieron nueva élites que pactaron la sucesión y la renovación, de acuerdo al contexto histórico en los que tuvieron que desenvolverse. Cuando ese pacto no fue posible, se buscaron fórmulas de integración que evitaran la ruptura, como lo hizo el PJ entre el 2000 y el 2003, modificando la ley electoral argentina.        Asimismo consideramos  que el APRA no declina porque su proyecto histórico está latente, y siempre renueva una promesa insatisfecha, pero promesa al fin y al cabo, de allí también que la frustración sea una constante en la historia del APRA, a la cual le acaba de dedicar un libro Nelson Manrique como ayer fueron Mariano Valderrama o Eudocio Ravines.  Y así como existe el mito del “partido más grande y organizado del Perú”, también se da el caso creciente que los apristas, no necesariamente se identifican con el Partido Aprista oficial (populismo alanista), y buscan otras formas de acción social y política, sin renunciar a su Aprismo o al Hayismo.Queda para una próxima exploración, los espacios que el APRA histórica le abrió a la izquierda no aprista para su acción política y posicionamiento social.          ----------------------------------------------------------------   CITAS(1) http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=PER&pagina=http://www.larepublica.pe(2) “De súbito, algunas reglas de juego dejan de tener vigencia, las viejas estructuras e instituciones, dejan de cumplir sus funciones tradicionales y nuevos actores aparecen en la escena política, exigiendo mayores espacios y formulando nuevas demandas.” Cesar Cansino. CONCEPTOS Y CATEGORÍAS DEL CAMBIO POLÍTICO. IESAS, 2002, México DF, p 145 acerca de la Modernización.  (3) Eduardo Bueno León. “La Huelga parlamentaria de 1947-48. La Oligarquía contra el pueblo” en el libro EN DEFENSA DEL APRISMO. José Barba Caballero editor. 1980. Lima-Perú    (4) Carlos Vilas.(comp) ). LA DEMOCRATIZACION FUNDAMENTAL. El Populismo en América Latina. Conaculta, 1995, México DF, p 37-38  (5) Julio Albar Gaete (Coord) VOX POPULI. POPULISMO Y DEMOCRACIA EN LATINOAMERICA. FLACSO, 2007, México DF. Guy Hermet, Soledad Loaeza y Jean Francois Prud´Homme (Comp). DEL POPULISMO DE LOS ANTIGUOS AL POPULISMO DE LOS MODERNOS. Colegio de México,2001, México DF. Ernesto Laclau. LA RAZÓN POPULISTA. FCE, 2005, México DF.  (6) “Y a este respecto debe mencionarse, la herencia que Prebisch pudo rescatar de los planteamientos de Haya de la Torre de los años treinta. En efecto, la doctrina Aprista planteada por Haya, guarda más de alguna semejanza con la elaboración que Prebisch realizará en sus años en la Cepal” Francisco Zapata. IDEOLOGIA Y POLITICA EN AMERICA LATINA, Colegio de México,1990, México DF, p 154.(7) “Conviene recordar que así como hay clases sociales permanentemente atacadas y explotadas por el avance imperialista, las hay que son sus victimas temporales. Una gran parte de nuestra burguesía en formación presenta ese carácter. Por eso, el APRA puede aliarse con ellas en un frente transitorio, mientras sea necesario sumar sus esfuerzos a la defensa común. Vale recordar que la etapa de lucha nacional contra el imperialismo se presenta en todos nuestros países y habrá de durar todavía algunos años.” Víctor Raúl Haya de la Torre. Obras Completas Tomo 4, Editorial Mejía Baca, 1976, Lima-Perú, p 132.      (8) Rudiger Dornbusch y Sebastian Edwards.(Comp) MACROECONOMIA DEL POPULISMO EN LA AMERICA LATINA. FCE, Lecturas Nº75, 1992, México DF, p 17.  (9) Ricardo Lagos. “ La ilusión de una redistribución por medio de una política macroeconómica: La experiencia heterodoxa del Perú 1985-1990” en MACROECONOMIA DEL POPULISMO EN LA AMERICA LATINA (varios autores), FCE, Lecturas Nº75, 1992, México DF pp 301-367.(10) Ibidem…p 362.(11) Ibidem…p 364.Fuente: Vanguardia

Participa:
Valorar
Cargando...
COMENTARIOS
0 comentarios
RADIO G
Programa: Radio música
Radio - Generaccion.com
Ver más
+
MÚSICA
Género musical
Lady Gaga
Taylor Swift
Selena Gómez
Justin Bieber
Miley Cyrus
Daddy Yankee
Linkin Park
2018 Grupo Generaccion . Todos los derechos reservados    |  
Desarrollo Web: Luis A. Canaza Alfaro    |    
Editor de fotografía: Cesar Augusto Revilla Chihuan