
En el año que está por terminar, Cisjordania, la porción de Palestina gobernada por la administración de al-Fatah, ha registrado un ligero crecimiento económico que ha ido de la mano con los esfuerzos de la economía de Israel para resistir los embates de la crisis internacional. Esto demuestra que la economía palestina siempre dependerá en un 90% del apoyo israelí. Y la principal contribución para que este crecimiento continúe es el levantamiento de las restricciones para facilitar el intercambio comercial, tanto dentro como fuera de Cisjordania.A decir de Avi Issacharoff, periodista del diario Haaretz, esta mejora económica fue una de las razones para que la Autoridad Palestina no apoye contundentemente una tercera intifada contra Israel, luego que las fuerzas de seguridad israelíes restringieran el ingreso de musulmanes a la Mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén. Se trata de un logro de al-Fatah que se vería truncado con un nuevo conflicto bélico en la convulsionada región.Optimismo en el 2009, pero precaución en los años que vienenSegún un reporte del Fondo Monetario Internacional, Palestina podría alcanzar un crecimiento del 7% a fin de este año, gracias a las reformas en materia de seguridad implementadas por la Autoridad Palestina, así como al descenso en las restricciones israelíes para el comercio interno y el movimiento de personas. Sin embargo, el desempleo permanece en un 20%, cifra superior a lo registrado en el 2008. El Fondo Monetario Internacional señala que la continuidad de este crecimiento en Cisjordania depende de Israel, siempre que éste relaje las restricciones comerciales entre ambos países. El embajador israelí en el Reino Unido, Ron Prosor, en declaraciones al Daily Telegraph, sintetiza mejor este avance y lo califica como “una combinación de concesiones israelíes y un liderazgo responsable por parte de Palestina”.Sin embargo, las predicciones económicas son funestas para Palestina, si Israel volviera a endurecer su política de restricciones. El Banco Mundial señala que, pese al crecimiento registrado este año, los estándares de vida de los palestinos podrían decrecer a niveles por debajo de los alcanzados en el año 2000, cuando estalló la segunda intifada. Además, a estas poco alentadoras predicciones, se agrega que para el 2011 el ingreso per cápita sería 27% inferior al del 2000, y que los niveles de desempleo aumentarían en un 23% para ese mismo año.Tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional coinciden en señalar que el secreto para un repunte en la economía palestina depende tanto del propio Israel, como de los palestinos. Además, a los israelíes tampoco les conviene el empobrecimiento de su histórico contendor, ya que es ampliamente sabido que el descontento de la población es caldo de cultivo para la reaparición de grupos radicales, además de los ya existentes, que nadie podría controlar.Involución en la economía palestinaLa economía palestina ha estado integrada a la de Israel desde 1967, cuando ocurrió la Guerra de los Seis Días, y regulada por el Protocolo de París suscrito por ambos estados en 1994, que estipula la creación de puestos de trabajo para los palestinos en Israel. En Cisjordania y Gaza la deficiente infraestructura, además de una escasa inversión extranjera, han contribuido al incremento del desempleo. El principal empleador en Cisjordania es precisamente el sector público, y la principal actividad económica es el comercio. La Autoridad Palestina emplea al 41% de trabajadores con edades por debajo de los 30 años. En Israel, las oportunidades de empleo para los palestinos cayeron luego del año 2000, cuando estalló la segunda intifada.El crecimiento económico no ha sido igualitario en toda Cisjordania. Ramallah, por ser el sitio del poder político en Palestina, concentra a las principales organizaciones de ayuda humanitaria, así como a las embajadas. Es a través de esta ciudad que cientos de millones de dólares han fluido en los últimos años. En cambio en el resto de ciudades, las restricciones israelíes al movimiento comercial y a la entrada de trabajadores a su territorio han causado un congelamiento en los salarios, pocas oportunidades para la inversión privada, y un aumento en el desempleo.Este último aspecto, la falta de trabajo, ha ido en aumento desde los primeros años de la década de los 90. En los 80, el desempleo en Palestina ascendía apenas al 5%, debido a la disponibilidad de trabajo en la boyante economía de Israel. Pero en la siguiente década, el endurecimiento de las medidas de control, y en el 2000, luego de la segunda intifada, el desempleo aumentó hasta llegar al 20%. La situación es peor en Gaza, donde la falta de trabajo abarca a un 36% de la población. Una caída similar sufrieron los salarios para los palestinos en Israel, que afectó el flujo de remesas a las familias en Palestina. Los ingresos del un palestino promedio cayeron en 15% entre 1999 y el 2005. Actualmente, los puestos de trabajo para palestinos en Israel están destinados para obreros, y no para la gran masa de profesionales. Este es un pequeño enfoque sobre la economía de Palestina, principalmente Cisjordania, y su relación con Israel. Gaza merece un capítulo aparte.