
Intervinieron en las réplicas y dúplicas el Fiscal Pablo Sánchez Velarde, así como los abogados que representan a la parte civil, Carlos Rivera y Ronald Gamarra, para finalmente oír la exposición del abogado de Fujimori, César Nakasaki. Al respecto, la doctora Gloria Cano, abogada de la parte civil y responsable del área legal de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH), resaltó la debilidad de las alegaciones del abogado Nakasaki respecto de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta. “Argumentar que esos hechos no son crímenes de lesa humanidad, así como el intento de minimizar la participación de Alberto Fujimori en todo el contexto de violaciones de derechos humanos, aduciendo que fueron acciones de Vladimiro Montesinos o de un aparato de Estado en el que no tenía injerencia, sólo demuestra debilidad, pues se trata de hechos que han sido probados durante el proceso”, señaló.“El abogado de Fujimori ha insistido en pedir las órdenes escritas o alguna directiva donde esté plasmada la política de eliminación de personas, cuando es sabido que nadie firma una orden o directiva de ese tipo. Lo que sí es cierto y además está probado es que Fujimori tuvo el control de todo el aparato organizado de poder político y militar en estos hechos, donde el destacamento Colina no sólo eliminó personas y su accionar fue consentido y conocido por Fujimori, sino que dicha agrupación formaba parte de la estrategia antisubversiva aprobada por él. Por ello es que hubo premios y ascensos para los agentes de Colina y, por el contrario, ninguna sanción hacia ellos” finalizó.Por su parte, el jurista español, Antonio Doñate, en su calidad de observador internacional del proceso, manifestó: “Es un proceso con respeto absoluto a los parámetros peruanos e internacionales del debido proceso y por consiguiente creo que la comunidad internacional debe estar profundamente agradecida al poder judicial peruano y a sus jueces que han sido capaces de dar esta lección histórica, de cómo se puede juzgar un tema tan delicado y tan profundo como es el tema de violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidos por el presidente de un país. Es también un ejemplo a seguir y un mensaje a los salvapatrias del mundo de que ese no es el camino correcto para solucionar los problemas, por muy graves que sean”.