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Viernes 27 de noviembre 2009

Laisser fait, laisser passé: Dejar Hacer, dejar pasar...

« Laisser faire, laisser passer », es la expresión idiomática francesa de « dejar hacer, dejar pasar ».
Viernes 27 de noviembre 2009
Laisser fait, laisser passé: Dejar Hacer, dejar pasar...

François Quesnay

La frase « laissez faire, laissez passer » es una expresión francesa que significa "dejad hacer, dejad pasar", refiriéndose a una completa libertad en la economía: Libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral, y mínima intervención de los gobiernos. Fue usada por primera vez por Jean-Claude Marie Vicent de Gournay, fisiócrata del siglo XVIII, contra el intervencionismo del gobierno en la economía.
 
Inspirada en el « laisser diré, laisser passer » (dejar decir, dejar pasar) de los filósofos de la tolerancia, la Escuela del liberalismo económico propuso como lema el « Laisser faire, laisser passer » (dejar hacer, dejar pasar).
 
Tal es así que para el economista francés, François Quesnay (1694-1774) y sus acólitos fisiócratas, la riqueza circula por el cuerpo social del mismo modo que la sangre por el cuerpo humano. El "Tableau économique" de Quesnay, publicado en 1757, traza un esbozo de lo que en nuestros días se convertirá en las cuentas de ta nación al poner de relieve la interdependencia de las diversas actividades económicas. Para los fisiócratas sólo la tierra es productiva; sólo ella puede proporcionar un rendimiento superior al costo de su explotación. Las otras actividades económicas — industria y comercio — son estériles, pues transforman los bienes sin multiplicarlos. Estas concepciones resultan menos sorprendentes si se considera que en la época de Quesnay más del 80% de la renta nacional provenía de la agricultura. 

Los fisiócratas consideraban que la satisfacción de las necesidades humanas de todos los miembros de la sociedad debía ser resultado, en condiciones de perfecta competencia, de la posibilidad de actuar cada uno según su interés personal. Al subrayar la armonía de los intereses actuantes en la sociedad, los fisiócratas crearon las bases del liberalismo económico.
 
El francés Anne-Robert Jacques Turgot (1727-1781) se vincula, aunque con ligeras divergencias, a la escuela de los fisiócratas. Según él, la legislación fiscal no debería aplicarse más que a la única fuente de riqueza: La propiedad privada de las tierras cultivables. Estas concepciones abrieron el camino a los maestros de la escuela clásica — segunda etapa en la evolución del pensamiento liberal — y, en particular, al más ilustre de ellos, Adam Smith, considerado también como el padre de la economía política.
 
En el pequeño cementerio escocés de Canongate se encuentra una tumba de granito con la siguiente inscripción: "Aquí yace Adam Smtth, autor de la riqueza de las naciones’, 1723-1790". El origen de la riqueza y su distribución fueron, por cierto, los temas constantes de las investigaciones del escocés, famoso por su teoría del valor, según la cual tos bienes valen tanto como el trabajo que han demandado y cuya posesión permite ahorrar.
 
Adam Smith es el primero en señalar que, en las sociedades evolucionadas, el resultado del trabajo es la constitución del capital. Pone de manifiesto que existen dos categorías de capital: el capital fijo (edificios, máquinas, etc.) y el capital circulante (materias primas, salarios). Por otro lado, indica que la división del trabajo aumenta su eficacia.
 
Al visitar una fábrica de alfileres en la que los obreros sólo realizan una o dos operaciones, obtiene una prueba palpable de dicha ley: si cada obrero del taller tuviera que ocuparse de la fabricación total de un alfiler, no podría hacer más de una veintena por jornada, mientras que la producción cotidiana en la fábrica se eleva, gracias a la división del trabajo, a muchos miles de unidades.

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