
Por: Mirko Lauer
La presencia, central o periférica, de congresistas y otros funcionarios del Apra en escándalos de diversos tipo plantea la pregunta sobre quiénes irán en la lista del partido en el 2011. Hasta aquí la norma ha sido una reelección de las figuras parlamentarias más caracterizadas, que han tendido a ser las de más prestigio. Eso podría estar cambiando.No está en discusión la capacidad de los apristas más prominentes del Congreso para volver a colocarse en una lista. Pero el descrédito, sumado a la ausencia de la locomotora electoral que es Alan García, podría volver esa presencia en la lista inútil. Si el objetivo es mantener una bancada grande, el camino es otro.
El problema para una renovación es que las elecciones internas del aprismo han puesto en evidencia que no hay muchos rostros nuevos de interés, y que la cosa sigue siendo el culto a los ancestros. Algo parecido puede decirse de la experiencia administrativa regional-municipal, o de este segundo paso del Apra por el aparato estatal central.Todo lo cual lleva directamente al tema de cómo va a influir García en las elecciones del 2011. La teoría es conocida: 20% de voto aprista + un líder capaz de orientar ese voto en la segunda vuelta. Sin embargo una plana de mandos medios de prestigio parece necesaria para que ese 20% no se encoja demasiado.Los efectos de los escándalos en la imagen del Apra no se han dejado sentir mucho hasta ahora porque el candidato presidencial aprista todavía no aparece en las encuestas, porque no hay sondeos parlamentarios, y porque hay grupos partidarios a los que les ha ido bastante peor que a la bancada aprista.En otras palabras, no es tan automático que García simplemente pueda trasvasar su 30% de aprobación (que podría subir más adelante, como pasó con Alejandro Toledo) a los candidatos del Apra. La percepción sobre García y la percepción sobre su partido nunca han sido automáticamente intercambiables.El gran triunfo regional del Apra en el 2002 no se repitió en el 2006. El ajustado triunfo aprista del 2006 tuvo que apoyarse en una imagen frentista que subió a bordo figuras de mucho más allá del partido. La sensación es que esa periferia llamada Frente Social se ha venido trasladando a otra parte.A tres años y medio de gobierno la coalición de investigadores, moralizadores y opositores ha hecho su trabajo: poner en evidencia y mantener en el primer plano las flaquezas del partido de gobierno. Este proceso se va a mantener y tendrá efectos en las elecciones generales. Sería bueno que tuviera también efectos en una renovación aprista.Fuente: La República