
Según Venancio Ucuma Simón, Apu (jefe) de la comunidad de Puerto Chuinda, provincia Daten, en Loreto, los Candozi son una población de 2.500 personas, de las cuales se estima que más del 67% es portadora de la enfermedad desde hace más de cinco años.
Se vive una situación de emergencia. Ellos, además de sufrir todas las carencias de una zona de pobreza estructural, con malaria, leshmaniasis, diarreas y neumonas que matan a los niños menores de cinco años y gestantes sin acceso a servicios de salud, padecen el problema de la hepatitis B, dijo por su parte Janina Lucana, vocera de la Fundación para la Conservación de la Naturaleza. Indicó que Uniceff venía trabajando en la zona con la vacunación a los recién nacidos y lactantes, pero al haber terminado el plazo de su intervención quedaran aún más desamparados y no hay cómo atender a las personas que padecen la enfermedad.
En un muestreo se conocio que había 150 adultos que arrojaron positivo a los análisis para hepatitis B, pero de ellos, en estos 5 años la mayoría han muerto, quedan menos de 80 vivos, señaló Lucana.Añadió que según algunos especialistas, es muy probable que esos 80 también fallezcan, pues presentan toda la sintomatologa de la enfermedad avanzada: tienen el abdomen hinchado, casi sin músculos, están malnutridos y anémicos. Es decir, ya tienen daño hepático grave (cirrosis), una de las consecuencias del mal, y prácticamente nada se puede hacer por ellos, salvo darles calidad de vida, lamentó la vocera.Un ejemplo de esta situación es Tomasa Snchez, una indígena que llegó a Lima con la delegación para pedir ayuda, pero por la gravedad de su estado tuvo que ser internada de emergencia en el Hospital Cayetano Heredia, donde su diagnóstico es sombrío.Ante esta situación se requiere un plan de intervención inmediata, proteger a los recién nacidos del contagio perinatal, pero también atender a los adultos, que se están muriendo uno a uno sin que nadie haga nada, demandó Janina Lucana. También llamó la atención en que las inequidades en salud existentes agravan el curso de la enfermedad y precipitan la muerte, pues según dijo en la zona existen pocos centros de salud, sin médico, laboratorio ni medicinas.Por otra parte, señló que los Candozi son especialistas en manejo de peces, pues han conservado el lago más grande de la Amazona, el Rimachi, donde existe la más importante biodiversidad de especies que en el resto de la selva se están extinguiendo, como la taricaya, el paiche, la charapa, entre otros, un conocimiento que aportan no solo al Peúr sino a la humanidad.