
El comercial recrea a una madre y sus dos hijos, todos de rasgos oscuros, miembros de una tribu. La madre recrimina a uno de sus hijos por comerse a un "gordo" ya que son pura grasa y colesterol y le pide que aprenda de su hermano que sí come sano. En la imagen se ve a un hombre blanco colgado de un palo a punto de ser cocinado en leña.