
El último informe bienal de ONUSIDA, el programa de las Naciones Unidas para el VIH, muestra luces y sombras en la lucha para combatir una pandemia que, hoy por hoy, sigue con su imparable estadística. La parte positiva, la aportación económica es el único de los compromisos adquiridos hace cinco años que se cumple, con 8.300 millones de dólares al año. La negativa, los elevados índices de mortalidad a causa del SIDA en África (dos de cada tres enfermos viven allí) y la propagación del virus en Asia, Europa del Este y Latinoamérica. Los expertos advierten de que la homosexualidad, la prostitución y las drogas siguen siendo los grandes propagadores de la enfermedad.
En su Informe Mundial sobre la epidemia del SIDA, publicado este martes, 30 de mayo, la ONU pone como ejemplo del peligro por contagio homosexual la alta incidencia del VIH en Latinoamérica, como consecuencia de este tipo de prácticas sexuales. Cabe señalar que el informe, de unas 600 páginas, constata que en el mundo hay actualmente 38,6 millones de personas portadoras del virus.
México, el peor ejemplo
México es quien se lleva la palma, con dos de cada tres portadores del virus contagiados por esta vía. De las 180.000 personas contagiadas, “hasta dos tercios son varones que se cree que se han infectado durante relaciones homosexuales”, dice el informe. Además, en México “hay signos que está aumentando la transmisión heterosexual del VIH a medida que más mujeres se infectan a través de sus parejas que también tienen relaciones sexuales con varones”, continúa el estudio de la ONU.
Otros altos niveles de prevalencia del virus entre homosexuales han sido documentados por la ONU en Santa Cruz (Bolivia), en Quito-Pichincha y Guayaquil-Guayas (Ecuador) y en Lima (Perú). En Colombia, donde viven 160.000 personas infectadas, también se han detectado niveles de contagio de hasta un 20 por ciento entre hombres que mantienen relaciones homosexuales, transmitiendo la enfermedad también muchos de ellos a sus mujeres.
Honduras es quizás el caso más grave de la zona, con una prevalencia nacional del VIH del 1,5 por ciento, lo que supone unas 63.000 personas infectadas y la primera causa de mortalidad entre sus mujeres, gracias también al comercio sexual. Guatemala registra unas cifras similares, y otros países donde se detecta este fenómeno son El Salvador, Nicaragua y Panamá. En términos generales, Brasil sigue siendo el país que más sufre los estragos de esta epidemia, aunque se han conseguido avances notables en el acceso al tratamiento del virus en este y otros países de la zona.
“Los mismos asuntos espinosos”
“Se han logrado importantes progresos en los últimos años, pero los retos continúan” afirmó Mark Stirling, director del Equipo Regional de ONUSIDA para África del Este y del Sur. “El SIDA se ha convertido en uno de los mayores problemas de desarrollo en el mundo”, remató Pier Piot, el director de esta institución, quien también puso el dedo en la llaga al criticar la ‘tibieza’ con que los delegados gubernamentales afrontan el problema: “Los mismos asuntos espinosos del 2001 (homosexualidad, prostitución y drogadicción) lo siguen siendo hoy”, denunció.
‘Tibieza’ para afrontar una evidencia que se sigue negando y ‘tibieza’ a la hora de reconocer lo ‘políticamente incorrecto’, o sea, que la abstinencia es, hoy por hoy, el arma más eficaz en la lucha contra la pandemia del SIDA. Lo demuestran los descensos de contagios en países que han puesto en práctica este sistema, como Uganda, donde la tasa de infecciones pasó del 26 por ciento en 1992 al 8 por ciento en 2002 gracias a un programa de ‘educación para la vida’, promovido por la Escuela Católica San Felipe y el Movimiento Juventud Viva. El programa estaba basado en la abstinencia y la fidelidad.
La iniciativa, vistos los avances en la lucha contra la enfermedad, se extendió rápidamente a países como Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe, que también han reducido sus índices de contagios. Incluso un documento firmado por 36 países y publicado en la prestigiosa revista médica THE LANCET reconocía ante la comunidad médica que la prevención del VIH pasa por promover también los valores de la abstinencia y la fidelidad.
Las esperanzas de Zambia
Precisamente, Zambia ha sido noticia estos días por la constatación hecha por un sacerdote católico de que en el país se está empezando a combatir la enfermedad con una cierta efectividad gracias a la ayuda de la Iglesia. “Mientras tanto, el Gobierno ha hecho demasiado poco y demasiado tarde”, explica el padre Alick Mbanda, canciller de la diócesis de Ndola.
El padre Mbanda describió cómo la Iglesia ha solucionado la crisis de contagios distribuyendo medicación contra el virus y promoviendo con éxito la abstinencia mediante la integración del tema del SIDA en los programas de catequesis. Estos programas, dirigidos preferentemente a la juventud, abordan el riesgo de contagio del VIH, sobre todo en las relaciones sexuales promiscuas. “Finalmente, hemos empezado a vislumbrar un pequeño progreso”, comentó el padre Mbanda. “El número de personas infectadas no se ha incrementado y, gracias a la campaña que estamos llevando a cabo para solucionar el problema, las cifras por fin están cayendo”, certificó.
Fuente: Forum Libertas