
El presidente estadounidense Barack Obama, el 9 de octubre de 2009. Foto: Reuters
El presidente norteamericano Barack Obama, ya cursó órdenes para que se aplique su nueva estrategia en Afganistán. El mandatario debe pronunciar este martes un discurso en el que revelará su estrategia completa sobre lo que aparece como una de las decisiones más arriesgadas de su gobierno: el probable envío de miles de soldados estadounidenses suplementarios a una guerra mortífera.
Desde el domingo el presidente Obama "comunicó su resolución definitiva en la oficina oval en lo que respecta a la estrategia y dio sus órdenes para la puesta en marcha de la estrategia", dijo su portavoz, Robert Gibbs.
Obama estuvo en contacto con líderes mundiales como el primer ministro británico Gordon Brown, los presidentes francés y ruso, Nicolás Sarkozy y Dmitri Medvedev.
El diario francés Le Monde reveló que Estados Unidos pidió a Francia que envíe 1.500 soldados suplementarios a Afganistán. El ministerio francés de Relaciones Exteriores se negó a confirmar la información.
Barack Obama hará pública su decisión el martes a las 20H00 (01H00 GMT del miércoles) ante los alumnos de West Point, la más prestigiosa escuela militar estadounidense. Altos funcionarios ya adelantaron que allí es muy probable que anuncie el envío de cerca de 30.000 soldados más. También puede llamar a los aliados de Estados Unidos --reticentes a hacerlo-- a que aumenten sus efectivos.
Ya había cerca de 35.000 soldados estadounidenses en Afganistán cuando Obama asumió sus funciones, ahora suman aproximadamente 68.000 después de un primer aumento de efectivos en febrero. Si despliega 30.000 hombres más, el contingente se habrá triplicado bajo su mandato.
Se trata probablemente de la decisión más difícil de su gobierno. Aunque Obama heredó esta guerra, será en lo sucesivo su problema y, según el experto en ciencias políticas Peter Woolley, "hay mucho más que perder que ganar". "Para una salida que sea favorable para los estadounidenses en Afganistán, serán necesario años... e incluso no es evidente que vaya a ser favorable; esto no tendrá nada que ver con la conquista de Alemania de 1945", agregó.
Obama estuvo elaborando un esquema durante tres meses con sus generales, ministros y consejeros. El domingo hizo sus últimas consultas antes de informarles sobre su decisión.
Simultáneamente seguían las intensas consultas en el Congreso. Con los legisladores, incluidos los demócratas, Obama enfrenta el escepticismo mayoritario de los estadounidenses frente a la necesidad de una guerra, que lejos de acabarse después de más de ocho años, conoció en 2009 su período más mortífero para los soldados de la fuerza internacional y los habitantes afganos.
Los intereses en juego son inmensos. Los altos mandos militares pidieron un mínimo de 45.000 soldados suplementarios y más de tiempo para capacitar a un ejército afgano compuesto por unos 400.000 hombres. También está en juego futuro político del presidente. Barack Obama corre el riesgo de quedarse empantanado en la guerra afgana como su predecesor, George Bush, se quedó atrapado en Irak. La crisis afgana implica igualmente al vecino Pakistán, amenazado por las acciones de los talibanes, y a los países de la OTAN a quienes Washington les pidió refuerzo de tropas, como Francia y el Reino Unido, que ya ha anunciado 500 soldados más.
En el plano interno, Obama deberá que convencer a su reticente opinión pública. De manera constante, los sondeos muestran que la sociedad ya no ve que la guerra en Afganistán influya en la seguridad interior.
Barack Obama se dirigirá al país y al mundo en un contexto más que delicado puesto que debe hacer la pedagogía de la guerra luego de haber recibido el premio Nobel de la Paz.Fuente: RFI