
Foto: Aeronoticias.com
Por: Julio Garrido Huaynate
Rómulo:
Nunca fuimos amigos, a pesar que coincidimos en quinto de media en el Colegio San Juan de Trujillo, no perteneciendo al mismo salón; frecuentamos círculos sociales distintos toda la vida. Cuando apareciste en tu juntura con García, nos enteramos de tu paso como vendedor de muebles "Dany", y entiendo Administrador de Empresas. Tu vida anterior la habías dedicado al yo-yo y a bailar marinera.
No fuiste dirigente de la JAP, ni universitario; te hubiese visto en esos ajetreos. Todos sabemos que tus dotes sociales y atildados te acercaron a un Alan que se encaramaba en el poder; y a él te asiste, hasta llegar a ser un personaje palatino que metió las manos al fuego por su amigo sin medir las consecuencias que ello traería para tu posterior vida.
El sector pesquero fue subastado bajo tu período al frente del Ministerio de Pesquería y saturaste de mala imagen tu figura; incluso hay la especie que Alan tiraba su bolígrafo al suelo para que lo recogieras. Durante buen tiempo fuiste el símbolo en buena media de su poder y estela decadente que no lo ha abandonado.
Para su segundo período Alan te hizo a un lado porque asumía, como lo hacíamos buena parte del país, que estabas quemado y tu cercanía lo perjudicaba; entonces te canjeaste con tu hija que apareció, sin realmente merecerlo, postulando al congreso nacional.
En el interregno habías estudiado derecho y no te quedó otro camino que dedicarte un poco a los lobbys; actividad que en el país no está bien reglamentada, pero que es una realidad actuante. Hasta que vino el asunto de los petroaudios, y el escándalo.
Desde un inicio me pareció atípica tu actuación en ese barullo; lo digo en mi condición de abogado. Lo más resaltante es la actuación del ex presidente inmediatamente producidos los acontecimientos; no solo porque tomó distancia de ti, sino porque sin reparo alguno te motejó de rata.
Ese es el calificativo que ligeramente les da a todos los que lo meten en líos o no están con él. Cuida, formalmente, una imagen que en realidad no posee; el escarnio que has vivido los últimos años quizá te hayan hecho percatar lo injusto que es García, no solo contigo, con el partido, con el legado de Haya, con la decencia política. A él no le interesa la moralidad de sus socios pasajeros, sino que no les llegue el escándalo, e inmediatamente, si les llega, los execra.
Dicen que se molestó contigo porque él estaba de defensor de la Telefónica y tú de Claro; que ese fue el verdadero motivo de lanzarte a los leones. Asumo que hoy entenderás más que nunca que no le interesa la amistad, sino tener compinches. Esa es la esencia de su relación personal; no tiene oxígeno anímico para sentimientos grandes y limpios.
El aprismo histórico, y no el de utilería, está y estará siempre, donde exista una injusticia, un dolor, una falencia, un gran sufrimiento. Ahora que has sufrido en carne propia la muestra de su anafectividad, estás recién en condición de ser verdaderamente aprista; ojala lo logres.
Sigo sin entender la cercanía de tu hija a García. La hipocresía del poder no puede rebasar el amor al padre, ni su consecuencia: ni siquiera forzada para las galerías.
Un abrazo
Julio Garrido Huaynate
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