
Ludwing Van Beethoven
Me gustan varios clásicos en música, aunque siempre estuve más interesado en la obra de Beethoven desde mis épocas de universitario; recuerdo que la comentaba con un amigo, brillante, que fue marxista, y luego le llegó la luz en su estadía en México, (otros nunca aprenden). Decía: "-La más democrática de sus sinfonías es La Quinta; porque dice en un momento: un pan para papá; un pan para papá...
Un tiempo leí biografías; obvio, a Stefan Sweig; de ellas me sedujeron dos más que otras, aparte de su autobiografía: la de Roman Rolland, por su generosidad en un momento conflictivo y en pleno odio de su país con Alemania, el héroe de su novela "Juan Cristóbal", era Peter Krump, (o sea Pedro Fuerza), un alemán y no un francés; gran novela que lo dio a conocer mundialmente.
La otra biografía que me conmovió fue la de Ludwing; genio de una vida muy dolorosa y una niñez muy sufriente. Escribió la que se supone en su más completa Sinfonía, La Novena cuando estaba totalmente sordo; el amor cuando uno lo tiene todo o está entero de facultades es, relativamente no muy complejo; la mayor prueba de amor es la renuncia al ser amado: recordemos "Casablanca" cuando Humphrey Bogart deja libre a Ingrid Berman, que era lo que más amaba.
Beethoven compone la Novena cuando no escuchaba sonido alguno: esa es su obra de amor: da al mundo la belleza que él nunca disfrutaría. Anoche vi en "Films and Art" una clase con público que se le da a una sinfónica juvenil venezolana sobre como debe interpretarse La Quinta Sinfonía; exactamente la de un pan para papá. La clase práctica es en el Festival de Salzburgo fue dirigida por Daniel Barboin: genial.
En las correcciones y coloquios con sus ocasionales alumnos, el profesor me hizo entender del todo porque me sedujo siempre esa obra en particular. Los sentimientos de ternura, están dados en un marco de adhesión al sometido, al torturado que lucha por la libertad y contra el poder; reclama y nunca pierde la fe en su sentimiento y en la adhesión al ser humano. Invoca nuestra solidaridad humana, no Kirch, como dijo el maestro, no de galerías, sino del alma. Una clase inolvidable que la recomiendo cuando puedan tener la posibilidad; me informé que la repiten de vez en cuando. Ojala la disfruten alguna vez.
Magdalena Del Mar 20, enero, 2013
Julio Garrido Huaynate