Un buen lugar para pasar las tardes con tus amigos y donde se comparten los mejores momentos. No hay lugar tan bello de tan diferentes maneras como esa ciudad de colores intensos y de figuras calladas, que caminan despacio y observan silenciosamente la cara triste de quien les mira. Incluso en tiempos difÃciles en la habana se escucha la risa de alguien, el llanto de otro. Nunca a existido jamas personas tan diversas en una misma ciudad como en esta, tampoco tantos sueños y deseos, que se suprimen a diario por una realidad. Pero nada es mas perfecto que mirar una tarde de julio desde una azotea y ver una ciudad que se levanta y se impone.