Cuando hablamos de psicópatas, nos viene a la mente imágenes de individuos violentos, sádicos y asesinos. Sin embargo, los rasgos característicos que definen a estos individuos cubren un espectro mucho más amplio de lo que podríamos llegar a imaginar. No son necesariamente asesinos, aunque sí pueden causar mucho daño en diferentes niveles.
Para el psicólogo forense Augusto Valdivia, la psicopatía no es sinónimo de criminalidad, de tal manera que “ni todos los psicópatas son delincuentes, ni todos los delincuentes son psicópatas”. Estas personas suelen demostrar rasgos característicos como ser muy inteligentes, fríos en su trato e incapaces de responder emocionalmente. Tienen un encanto superficial, son hábiles socialmente, simpáticos, atrayentes, conquistan a todos, se creen mejores que los demás, esto es porque tienen cierta idea de grandiosidad que los lleva a hablar con gran elocuencia y seguridad. Son personas que se desenvuelven, principalmente, en las esferas de la política y los negocios.
Poseen, además, la capacidad de mentir descaradamente para beneficiarse o justificar sus conductas. El psicópata se caracteriza por tener incapacidad para lograr vínculos estables con personas. Es muy orgulloso, peca de arrogante, manipulador, egocéntrico y enérgico. A ello se suma también, la actitud irresponsable y vivir el día a día, aspectos que muchas veces lo llevan a delinquir o abusar del consumo de sustancias.
HOGAR Y ESCUELA
Las características definitorias de una persona psicópata no aparecen “de improviso”, sino que se van moldeando en dos escenarios claves: el hogar y la escuela. Valdivia explica que es muy probable que los niños que evidencian un desorden de conducta en la infancia, continúen proyectando comportamientos disruptivos (ruptura brusca) con tendencia al agravamiento, por lo que se tornan cada vez más serios en la adolescencia y la adultez, hasta llegar a una personalidad psicopática.
Para enfrentar este tema, es necesario que en las instituciones educativas se trabaje de manera preventiva con un psicólogo profesional, a fin de tratar este problema desde la infancia, con la activa participación de los padres.