La historia suele ser un “duende travieso”, que se enterca en recordarnos a los “viejos héroes” que escribieron páginas gloriosas. Juan Carlos Zubczuk llegó procedente del Racing de Argentina a Universitario a finales de los 80 y de a pocos se fue metiendo en el corazón de los hinchas. Fue ídolo, dio tres vueltas olímpicas (1990, 1992, 1993) y desde las graderías le cantaban: “Ese es Zubczuk, el mejor de los arqueros, el mejor de los arqueros, ese arquero se llama Zubczuk”.
Los años han pasado y sigue en la memoria de su gente. Ahora puede volver a estar su apellido en la garganta de los que siempre lo quisieron. Su hijo Patrick, nacido en Lima, en 1996, entrena con el primer equipo. Lo trajeron a los 9 años al club, creció en las inferiores, este año entrena con la reserva, participó en algunos partidos de práctica con el plantel principal y Ángel Comizzo ha decidido que trabaje como invitado. Ha concentrado con el primer equipo y no se descarta su presencia en la “Noche crema”. Si es por apellido, ya entró al corazón de su pueblo.