No es posible la lucha interna eficaz dentro del PAP
Por Eduardo Bueno León
El PAP es una organización que conserva el patrimonio legal y el logo del APRA. Tiene legalidad para su uso, pero no tiene legitimidad.Perdió la legitimidad cuando renunció, solo por voluntad de Alan García y su gente, a la ideología del Aprismo histórico, su programa, doctrina y valores éticos fundamentada en décadas de lucha, consignadas en la historia social del Perú.
Perdió la legitimidad cuando García se convirtió por propia decisión y el aplauso de lacayos, en Presidente vitalicio del PAP, imponiendo una autocracia populista que se respaldó en el clientelismo interno y la desmovilización del partido y sus bases populares. A García y la cúpula, luego de su retorno al caer el Fujimorismo, solo le interesó el partido como maquinaria cosecha-voto.
Miles y miles de apristas fueron convertidos en obreros electorales, trabajadores baratos o gratuitos, para que una turba de sinvergüenzas sean electos alcaldes o diputados, prestos al enriquecimiento fácil y la servidumbre con García o Jorge. El APRA como proyecto histórico, dejó de interesar, no convenía un partido con militantes cultivados, racionales, conocedores de la ideología y deliberantes con los planes de gobierno o la oferta electoral.
García decretó la "modernidad" como cliché que encubrió el neoliberalismo y su proyecto de hacerle ganar mucho dinero a los emporios mineros y financieros, disponiendo de los recursos del Perú como si fuesen de su propiedad.
El partido fue convertido en instrumento de apoyo a la oligarquía y los lobis. Pasó a representar los intereses corporativos de mafias, burócratas, clanes familiares, caciques provinciales y delincuentes de cuello blanco.
Sin legitimidad, una organización política no es más que una ficción jurídica.
Mantilla, Jorge y Mulder dirigieron al partido como un accesorio a los planes de García. Mantilla con el dinero de la corrupción financió grupos afines, Jorge des ideologizó y pretendió contrabandear el neoliberalismo, poniendo gente de confianza en los órganos de fiscalización, Mulder implantó una dictadura vil llevado por su enfermiza ambición y ganas de ser el sucesor de García.No le interesó expulsar a sus hermanos de lucha y calumniar a quienes lucharon con él, en la Juventud Aprista o en los Comandos Universitarios. Se ha quedado más solo que una almeja metida en su caparazón, solo apoyado mediaticamente por las influencias de García.
El actual CEN no es legítimo, ni siquiera es legal, no representa a nadie ni responde por sus actos a nadie. En disputa permanente con una Comisión Política que funciona como un brazo de García, trata de dirigir al PAP en base a acuerdos debajo de la mesa con el gordovago. A eso reduce la "política". No hay democracia interna, no hay legalidad, no hay renovación ni nuevos liderazgos.Tampoco hay autoridad moral o ética. La mitad del CEN y la CP está bajo sospecha de corrupcion con citatorios en juzgados, en interrogatorios con fiscales o tratando de "torear" a la megacomisión del congreso. Todos los días los peruanos se enteran de coimas, lobismo, transacciones llevadas a cabo por la gente de confianza de Alan.
La fraternidad, la disciplina y la jerarquía pilares de la institucionalidad fueron destruidas por el Alanismo al tratar de usarlas para encubrir la corrupción. La institucionalidad del PAP no era cualquier institucionalidad burocrática. Era una institucionalidad, basada en valores, mística, proyecto, compañerismo, órganos funcionales eficaces y no decorativos. Por ello, actualmente, cada directiva del CEN o cada actividad respaldada por oportunistas, son ignoradas, como es el caso de la revocatoria a la alcaldesa Villarán.
El CEN y la CP, al igual que los Comites regionales, solo ganan tiempo haciendo la finta, para "amarrar" las candidaturas a las Presidencias de región y las alcaldías, creyendo ilusamente que García saldrá a respaldarlos y hará resucitar al electorado aprista, que desde hace varios procesos electorales, desacata votar por el PAP, justamente en nombre de la memoria de Haya de la Torre y la generación fundadora, conocedor el pueblo aprista que el PAP actual y el vitalicio García son la negación antidialéctica, pervertida y traidora del aprismo.
Este "amarre" de la gran costra burocrática y sus furúnculos regionales, se sustenta en la mentira y el engaño, pero sobre todo en la simulación. Hacen "actividades" con dineros de la Fundación Ebert, hablan de "nuevos planes de desarrollo", vuelven a mencionar la regionalización cuando no hicieron nada en el gobierno. Lo que realmente buscan es repetir el plato, optar a la mamadera, en la sociedad civil no pueden por su mediocridad y grisura, o porque están con problemas judiciales.Ya no les interesa si el PAP va solo en alianza con la derecha. Ayer fue kouri después keiko, ahora es Castañeda. Puro populismo mafioso. Es el espacio político para acceder al poder y seguir robando y engañando. Usan el discurso de la "institucionalidad" cuando en los hechos niegan la institucionalidad, nunca hablan de democracia interna, de una conducta ética o moral en la política, menos de Haya de la Torre. Saben que una turba de "militantes" formateados e idiotziados, sin capacidad crítica ni autonomía personal, no pueden sacudirse del sometimiento carismático, de la pre modernidad. lo saben, lo aprovechan y lo proyectan.
Cuando los compañeros críticos levantaron su voz por la claudicación ideológica, los retiraron de los padrones, cuando los compañeros se movilizaron para restituir la Constitución de 1979, destituyeron a los líderes y los subrogaron, cuando la derechización era notoria y comenzó a ser denunciada lanzaron campañas de difamación con el "cuco" del chavismo, cuando los apristas éticos no aceptaron prestarse a corruptelas a favor de Baruch ivner, fueron expulsados. Cualquier intento de deliberación fue silenciado, y se amenazó a los críticos. Este infame autoritarismo interno es lo que permitió escándalos como los Petroaudios, los terrenos de Collique, la entrega de Paita a intereses chilenos, los sobreprecios de los colegios emblemáticos, los robos en Sedapal y los hospitales. La lista es larga.
Antes que el PAP están los sagrados intereses del Perú, están los derechos de los trabajadores condenados al salario mínimo, las espectativas de los jóvenes, la calidad de los servicios públicos, la gobernabilidad sin corrupción de nuestra democracia.
Es necesario refundar al Partido del Pueblo para que el APRA no muera.