La crisis, el mal que padece el Apra no se soluciona con Congreso alguno, con reorganización, ni con una reingeniería partidaria. Quienes ven por el lado funcional la solución, por más buenos deseos, hemos de sostenerles que no es el verdadero tema, ni dirección. Lo que se ha matado es nuestra participación en el Frente Único, la esperanza en el campesinado, en los sindicatos, en los sectores populares, en los círculos intelectuales: la fe en el aprismo.
¿De qué nos sirve tener la mejor y más cabal interpretación de nuestra realidad?, si la hemos abandonado en la práctica; si no estamos inmersos en el tejido social del país, si somos un partido electorero y no revolucionario.
La mística la dio el sacrificio, los muertos, las prisiones y el destierro en busca de un mundo mejor con PAN Y LIBERTAD. El acomodo, la corrupción, los afanes inmobiliarios es la cosecha de los años a partir de la muerte de Haya. No hay patriarca del verdadero aprismo; simplemente hay longevidad, que es otra cosa.
Creo que ya no hay tiempo para rehacer el alma, los sentimientos, la fraternidad del verdadero aprismo; estamos siendo reemplazados por una generación que se acerca al PAP sin instrumentos teóricos, sin compartir nuestra ideología.
El partido-escuela ha fenecido. Los mejores locales en el país, son dedicados, los de buena fortuna, a la curación dental, al maquillaje, al tejido, como lo señalaba un compañero trujillano, y no a preparar cuadros políticos; simplemente porque al partido, oficialmente no le interesa la política de cambio. Se ha convertido en un partido tradicional sin metas, más allá de las próximas elecciones.
El partido ya no gravita en los grandes destinos nacionales. Solo Alan García permanece en pie en el destino final de las elecciones del 2016 y punto. Ha eso se le ha reducido al aprismo: a ser un elemento de comparsa y no de decisiones importantes para la república.
Magdalena Del Mar, 30, Marzo, 2013
Julio Garrido Huaynate