La escalada de amenazas y provocaciones continuó ayer entre Corea del Norte y sus enemigos Corea del Sur y Estados Unidos, con lo que aumenta el riesgo del temido inicio de hostilidades que arrastre al mundo a una gran guerra.
Solo horas después de que el líder norcoreano, Kim Jong-un, prometió la ampliación “cuantitativa y cualitativa” de su arsenal nuclear para hacer frente a las amenazas de Estados Unidos, este país, en respuesta, envió aviones de combate F-22 a su aliada Corea del Sur.
Los F-22, aviones de avanzada que pueden evadir radares, fueron desplegados en la base principal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Corea del Sur para apoyar los ejercicios bilaterales, informó el comando militar estadounidense en un comunicado en el que instó a Corea del Norte a abstenerse de actuar.
“(Corea del Norte) no logrará nada con amenazas y provocaciones, que solo la aislarán y perjudicarán los esfuerzos internacionales para asegurar la paz y estabilidad en el noreste de Asia”, dijo el comando de Estados Unidos en su comunicado.
A su vez, Corea del Sur anunció para abril nuevas maniobras militares en su territorio con la marina de Estados Unidos, para comprobar su capacidad ante potenciales provocaciones del régimen norcoreano, que el sábado (viernes en Perú) declaró que estaba en “estado de guerra” con el Sur.
SIGUEN MANIOBRAS
En estos momentos, Corea del Sur y EE.UU. realizan las maniobras conjuntas anuales “Key Resolve”, que implican a unos 10,000 efectivos surcoreanos y 3,500 estadounidenses, además de a un portaaviones y a cazas de combate.
EE.UU. mantiene 28,500 efectivos en territorio surcoreano como herencia de la Guerra de Corea (1950-53) y con el compromiso de defender a su aliado en caso de enfrentamiento con el régimen comunista.
Por su parte, el líder norcoreano aseguró que no dará un paso atrás en sus intenciones de bombardear Corea del Sur y EE.UU.
Durante la apertura ayer domingo de la sesión plenaria del Partido Único de los Trabajadores de Corea del Norte, reunido por primera vez desde septiembre de 2010, Kim Jong-un volvió a insistir, además, en que su país lanzará más misiles.
El líder norcoreano prometió, asimismo, promover la economía y el desarrollo de su potencial nuclear “de manera simultánea”.
En Corea del Norte enfatizaron que sus armas nucleares no son una “moneda de cambio política”, ni tampoco “para negociaciones económicas”, al argumentar que las fuerzas armadas nucleares son su “vida” y esta “nunca puede ser abandonada mientras existan los imperialistas y las amenazas atómicas”.
EE.UU. mantiene 28,500 efectivos en Corea del Sur y está comprometido en la defensa de su aliado en caso de un hipotético ataque de Corea del Norte, como herencia de la Guerra de Corea (1950-53).
Aquel conflicto armado finalizó con un armisticio que hasta hoy sitúa en estado técnico de guerra a las dos Coreas, ya que no ha sido sustituido por un tratado de paz.
PAPA PIDE PAZ
La tensión en la península coreana llevó al Papa Francisco a pedir por la paz en su primera misa de Pascua. “Haya paz en Asia, sobre todo en la península coreana: que se superen las diferencias y crezca un renovado espíritu de reconciliación”, dijo el Sumo Pontífice en italiano.