NO TENGAMOS MIEDO A COINCIDIR A PESAR DE PENSAR DIFERENTE
Por: Hernando Sequera
Pensar diferente a los demás puede llevarte a pensar igual a quienes piensan diferente a los demás.
Al ser humano le encanta por esencia ser aceptado por sus congéneres, de allí que sus actuaciones y sus palabras generalmente sean emitidas buscando la aprobación de las mayorías. Hacer o decir algo que afecte esa aceptación para muchos resulta incómodo e impensable, se sienten bien haciendo y diciendo aquello que a las masas agrada a pesar de que en su interior sientan que no es efectivamente lo que quisieran hacer y decir pues piensan diferente. En ese transitar, van consolidando su acercamiento hacía aquellos que piensan como él y proporcionalmente se alejan de quienes manifiestan un criterio distinto.
Ahora bien, si en el transitar del contacto humano, necesario y obligante entre las partes, se descubren vasos comunicantes entre esas formas distintas de pensar se encienden de inmediato las alarmas ya que de buenas a primeras resulta impensable que se pueda coincidir en algo entre quienes han manifestado ideas antagónicas. En los campos político, religioso, social y económico abundan los ejemplos, mire usted a su alrededor y pareciera que no hay posibilidad de coincidir con ese que piensa distinto a usted en alguno de los campos citados. Sin embargo, sí hay, si se buscan puntos decoincidencia.
Esto sucede pues convertimos la forma de pensar en una competencia personal, de preeminencia de intereses individuales y finitos por sobre aquellos colectivos y trascendentes. Cuando actuamos y hablamos para un público espectador, para las gradas como popularmente se dice, corremos el riesgo de perder autenticidad y decir y hacer, en consecuencia, muchas cosas que, repito, van en contra de lo que pensamos realmente.
Cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación que nos afecta en colectivo y de allí se proyecta a lo individual, vamos a descubrir que hay otros que también quieren hacerlo.
Vamos entonces a complementar las capacidades que cada quien posee, a compensar los defectos y limitaciones individuales y colectivas, a potenciar los recursos humanos y materiales y consecuentemente vamos a obtener ¡mejores resultados!
Las sociedades marchan hacia el éxito si lo hacen unidas, hacia el fracaso si permiten que sus opiniones les dividan y alejen del esfuerzo colectivo que permita producir todo lo que ella necesita para satisfacer sus necesidades materiales, sociales y espirituales.
Durante la 2da. Guerra Mundial y en pleno proceso de elecciones para Primer Ministro en Inglaterra, se cuenta que Winston Churchill ganó pues ofreció a los ingleses una verdad incuestionable y esa verdad amalgamó y fortaleció al pueblo para soportar lo que vendría. Les ofreció "Sangre, sudor y lágrimas".
Pudo mentir, prefirió optar por la verdad y ella hizo que todos, sin importar ideología, trabajaran por defender su espacio territorial y estilo de vida. No olvides que "Pensar diferente a los demás puede llevarte a pensar igual a quienes piensan diferente a los demás"