
Prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Grahib. (Foto: Ali Jasim / AFP)
La pena de muerte fue reinstaurada en Irak en 2004, tras una breve suspensión en 2003 durante la ocupación iraquí. El gobierno de Bagdad decidió reestablecerla (por decreto), pese a las protestas internacionales. Desde entonces centenares de personas han sido ejecutadas, en su mayoría ahorcados.
En 2006, por lo menos 65 fueron ajusticiadas, en la mayoría de casos “sin juicio y sin respetar las reglas de equidad”, según AI. En 2007 el gobierno sentenció a la pena capital a 199 personas y ejecutó a 33. En 2008, 285 fueron condenadas y 34 liquidadas.
En el informe de este sábado, la organización de Derechos Humanos Amnistía Internacional (AI), afirma que “por lo menos 120 presos fueron ejecutados en lo que va del año y que más de 900 se hallarían en el corredor de la muerte”. Irak es el cuarto país del mundo donde más se aplica la pena de muerte, por detrás de China, Irán y Pakistán.
Según Amnistía, “muchos de los ejecutados iraquíes fueron declarados culpables de asesinatos o secuestros, y condenados en juicios injustos”. Los acusados se quejan de que las autoridades no los dejan contactar a un abogado y de obtener confesiones bajo la tortura.
La ONG exhorta al gobierno a “detener inmediatamente la ejecución de más de 900 personas, entre ellas 17 mujeres”, que están en los corredores de la muerte. Esa gente ya ha agotado sus recursos legales, por lo que pueden ser ejecutados en cualquier momento, indica Amnistía. Fuente: RFI