
Para triunfar en las contiendas electorales del 2014 y 2016 la unidad es condición sine qua non. Pero no sólo para ganar gobiernos sino, también, para garantizar la sostenibilidad de los mismos.
Esa unidad tiene niveles. La unidad de los partidos de izquierda es uno de ellos; el otro, la unidad del pueblo. La primera debe convertirse en instrumento de construcción de la segunda. El bloque de izquierda no es equivalente al frente único social, al que hemos pasado a denominar Frente Amplio. En el segundo participarán, junto al bloque de izquierda, variedad de organizaciones sociales y ciudadanos sin partido y tendrá como formas básicas de organización los “Comités Promotores” funcionando democráticamente bajo el principio de “un militante un voto”.
Ese Frente Amplio necesitará de un programa, plan de gobierno y plataforma electoral, únicos, aprobados democráticamente. Lo que implica la tarea de producción teórica y discusión en amplios sectores de la ciudadanía. Afortunadamente contamos con el Plan de la Gran Transformación –elaborado por “Ciudadanos por el Cambio” para la campaña de Gana Perú- que bien puede convertirse en el núcleo de la nueva propuesta.
Pero, mientras aquella tarea demanda tiempo los acontecimientos del momento político exigen acción inmediata, por lo que el bloque de izquierda se verá en la imperiosa necesidad de dotarse de un plan para la acción conjunta, como el enarbolado en la movilización del 4 de julio convocada por el Comité Nacional Unitario de Lucha.
La elaboración del programa, plan de gobierno y plataforma electoral, su discusión democrática en amplios sectores de la ciudadanía y, paralelamente, la acción conjunta en el escenario político social inmediato, todo ello contribuirá a la construcción del Frente Amplio.
Los tiempos que se avecinan serán difíciles, las consecuencias de la gran crisis económica mundial empiezan a sentirse y resultarán inevitables en un país donde el gobierno ha mantenido intactos el modelo primario exportador, el neoliberalismo y la política económica monetarista. De manera que el frente será realmente amplio en tanto logre, junto a los trabajadores de diversas categorías, la participación de los pequeños y medianos empresarios que afectados por la crisis piensen, también, en el bienestar del pueblo y destino de nuestra patria.