Fox y Franz Josef, al oeste de la Isla Sur Son dos ríos de hielo únicos en el mundo por su proximidad al océano Además, la visita a estos glaciares sirve de excusa para: Explorar solitarios bosques, lagos y playas La peculiaridad de los glaciares neozelandeses es; Que en ningún otro lugar del planeta, a esta latitud, se da este fenómeno tan cerca del océano Y es que tanto Fox como Franz Josef Glacier se encuentran a apenas 20 kilómetros de la costa Fox fue bautizado en honor Sir William Fox Primer ministro neozelandés a finales del siglo XIX La cara terminal del glaciar se encuentra a unos 35 minutos a pie desde el aparcamiento No se puede acceder a menos de 100 metros del hielo Debido al desprendimiento de algunos bloques Entre los paseos por el glaciar figuran El Moraine Walk y el Minnehaha Walk El River Walk Se extiende hasta el Chalet Lookout Track y termina en un mirador No obstante Debido a las lluvias y a las consiguientes crecidas de los arroyos que serpentean por estas laderas Es posible que no se pueda llegar hasta él Diversos ecosistemas se aglutinan en una secuencia ecológica interdependiente Desde playas a vistosos bosques de coníferas que llegan hasta las cumbres Los distintos senderos que parten de la base de los glaciares brindan escenas naturales El de Franz Josef Fue explorado por primera vez en 1865 El austriaco Julius Haastle Dio el nombre de su emperador Dado el peligro de desprendimientos Se recomienda apuntarse a un circuito guiado Para poder acercarse a los glaciares sin riesgo Franz Josef dispone de excursiones de 20 minutos Sentinel Rock y La Terrace Track de una hora Los Hine Hukatere Walk y Douglas Walk de cuatro horas Callery-Waiho Walk y La Alex Knob Track de hasta ocho horas Los maoríes primitivos conocían Franz Josef como Ka Roimata o Hine Hukatere Lágrimas de la joven del alud Según la leyenda Una joven perdió a su amante al caer desde uno de los picos y su torrente de lágrimas se congeló formando el glaciar Entre diciembre y febrero, (temporada alta) Los glaciares están a rebosar de visitantes Para tener el privilegio de contemplar estos paisajes en solitario Hay que viajar de mayo a septiembre Las temperaturas descienden Durante la última glaciación Franz Josef y Fox llegaban al mar Con el deshielo pudieron haber retrocedido más allá de sus posiciones actuales Para volver a avanzar y alcanzar su mayor extensión hacia 1750 Vista del Fox Glacier Desde la carretera que lleva al cercano lago Matheson Se alcanzan a ver los montes Tasman y Cook El lago Matheson Con las cumbres más fotogénicas de Nueva Zelanda reflejadas en sus aguas El lago se puede rodear por completo en algo menos de una hora Gracias a una pasarela de madera con distintos miradores A 20 kilómetros del glaciar de Fox, la playa de Gillespies Es un cementerio de árboles Sus impetuosas aguas desaconsejan el baño Desde aquí Se puede realizar una caminata de tres horas Hasta la Galway Beach atravesando dunas Las profundas aguas y el incesante oleaje antártico Convierten la orilla de Gillespies En el restaurante favorito de focas, aves, ballenas En las inmediaciones de Gillespies Desembocan distintos ríos y arroyos Como; El Clearwater y el Waihapi Muchos de ellos conservan en sus orillas los artefactos empleados por los pioneros durante la fiebre del oro Un pequeño cementerio de mineros y sus familias en la entrada de Gillespies A lo largo de la costa neozelandesa